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jueves, 3 de marzo de 2016

EL ZORRO DEL DESIERTO


Erwin Rommel (Heudenheim an der Brenz, 15 de noviembre de 1891 - Ulm, 14 de octubre de 1944), fue un militar alemán, el más famoso de los mariscales de campo, que durante la Segunda Guerra Mundial y debido a su habilidad como comandante recibió el apodo de 'Zorro del Desierto'. Además de por sus proezas militares, fue recordado por su caballerosidad para con los adversarios.

Aritz Aduriz (San Sebastián, 11 de febrero de 1981 - ), es un futbolista español, el más en forma de los delanteros centro, que durante la temporada 2015-2016 y debido a su habilidad como goleador recibirá el apodo de 'Zorro del Desierto'. Además de por sus gestas futbolísticas, será recordado por su nobleza para con los rivales.


Hay cosas que no se cuentan en los medios, al menos no en los de ámbito nacional, y que no forman parte de la sabiduría popular. Mi cuñado, bilbaíno de pro, futbolero donde los haya y athleticzale hasta la médula, me cuenta el origen del apodo de 'Zorro' que tiene Aduriz:

-"Se lo puso el difunto y gran periodista José Iragorri, muy conocido en el entorno del Athletic y de Vizcaya. Retransmitía los partidos en Radio Popular y a cada jugador le ponía un mote". 
-"¿No sería el de "bacalao, bacalao, bacalaaaooo...?"- pregunto desde la curiosidad y la ignorancia.
-"El mismo. Murió de cáncer. Le pusieron su nombre a la sala de prensa del Nuevo San Mamés".


Vale, entonces sé quién fuiste, José. Qué bonito homenaje te hizo tu club. Sirva este artículo a modo también de modesto reconocimiento a tu persona. Era emocionante oírte cantar un gol del Athletic. Nunca te escuché en directo porque no he vivido en Bilbao, pero en reportajes y recopilaciones radiofónicas y televisivas, incluso en Youtube, más de una vez. Lo sentías de verdad, y aquello a lo que se le pone pasión, suele salir bien. Tu apodo de 'Zorro' lo completo yo con 'del Desierto' porque ahí es donde juega Aduriz. En el 'desierto' de los jugadores 'mayores' que tiran del carro, que son referencias en sus equipos y que deciden partidos. A su edad y en nuestra liga, es un desierto en el que está sólo él.


Una de las frase más populares de Erwin Rommel, el 'Zorro del Desierto' original, rezaba: "En combate cercano, la victoria es del que tiene una bala más en el cargador". Y en nuestro fútbol, Aritz Aduritz es quien tiene siempre esa bala de más. Lo sabe su entrenador, Ernesto Valverde, recién renovado esta misma mañana. Lo saben sus compañeros. Y lo sabe él el primero. Y también la sabia afición de San Mamés, que lo reconoce como a pocos. Y cualquier medio entendido o buen aficionado al fútbol. Y por consiguiente y por descontado, creo y espero, lo sabe Vicente Del Bosque, el seleccionador nacional. De hecho, no me cabe la menor duda después de que anoche declarase: "Si a Aduriz le pide todo el mundo, no vamos a ser los más listos nosotros".





Y es que en la noche de ayer (Athletic 4-1 Deportivo), se produjo el hecho que me animó a escribir este artículo: Aritz Aduriz llegó a los 30 goles en el total de la temporada, convirtiéndose en el cuarto jugador de la historia de nuestra liga que conseguía un hat-trick con 35 años. Los tres primeros fueron Mundo -máximo goleador de la historia del Valencia-, Puskas -uno de los mejores delanteros centro que ha dado el fútbol-, y Di Stéfano, para algunos, el mejor futbolista de todos los tiempos. Y todos ellos lo consiguieron hace más de 50 años, cuando la media goleadora de los partidos era el doble y jugaban cinco delanteros contra dos defensas.


Porque el guipuzcoano no es que esté bien a los 35, es que está mejor que a los 25. Está mejor que nunca. Desde que volvió al Athletic, temporada tras temporada, mejorando sus registros y subiendo su nivel. Si bien hace un par de años esa condición recaía, a mi entender, sobre Radamel Falcao, y en los últimos tiempos ha sido Cristiano Ronaldo el merecedor de tal título honorífico, creo que a día de hoy, el reconocimiento de mejor cabeceador del mundo tiene que ser para Aritz Aduriz.


Jugador con carácter y de sangre caliente, lo hemos visto encararse y 'picarse' con multitud de rivales. Pero nada de pisotones a destiempo, codazos sin balón de por medio o agresiones por la espalda. Siempre de frente. Duro pero noble. Coincidió con Xabi Alonso en sus inicios en el fútbol base en el Antiguoko. Su primer equipo profesional fue el Aurrerá de Vitoria,  con el que disputó 25 partidos y no hizo ni un solo gol. Después pasó 3 años en el filial, el Bilbao Athletic, con 82 partidos y 18 goles, llegando incluso a debutar en Primera. Pero no convenció...lo dejaron ir al Burgos, aún en 2ªB,  en donde hizo 16 goles, lo que le valió para que los ojeadores del Valladolid, de Segunda, se lo llevaran a Pucela, donde acabaría su primera temporada con 14 tantos. A mitad de la segunda, la 2005-2006, hace diez años ya, volvió por primera vez a Bilbao... 



El Athletic luchaba desesperadamente por la permanencia, mientras que las urgencias de los blanquivioletas eran otras, las económicas. Se convirtió en uno de los traspasos más caros de la historia del club de la capital castellana, con 3 millones de euros. 6 goles en medio año ayudaron sobremanera al club de Ibaigane a conseguir la salvación. A la sombra de Llorente, acabó esa segunda etapa con 23 goles en 90 partidos en dos temporadas y media. Fue vendido al Mallorca por 5 millones en contra de la opinión de gran parte de la afición. En sus dos años en la isla fue el máximo goleador del equipo, consiguiendo la salvación en la primera temporada y un puesto en la Europa League en la segunda. Esta vez eran los baleares los que necesitaban vender y por eso lo fichó el Valencia, de Champions en ese momento. Una gran primera mitad de temporada lo llevó a debutar con España. Pero fue relegado al banquillo en la segunda vuelta por Soldado, pese a lo cual acabó la temporada con 14 goles, su récord desde que jugaba en la élite. Al año siguiente, al 'obstáculo' del delantero valenciano se sumó el de Jonas, aunque siguió siendo un suplente importante, aportando goles.







A los 31 años, volvió definitivamente, en lo que algunos creyeron que sería un retiro dorado, al equipo de su vida, que lo firmó por 3 años. Anotó 18 goles en sus dos primeras temporadas y 26 en la tercera, consiguiendo el Trofeo Zarra al máximo goleador nacional y la histórica participación en Champions League. Renovado, empezó esa campaña estrenando el Nuevo San Mamés y la acabó jugando la final de la Copa del Rey. Esta temporada, diez años después de su primera vuelta a casa, la comenzó conquistando la Supercopa de España frente al Barcelona, su primer título como profesional. Además, fue el jugador más destacado, elegido como el mejor de la final merced a su hat trick en el partido de ida que los rojiblancos ganaron por 4-0 y a su gol en el encuentro de vuelta para empatar el de Messi en feudo blaugrana.



Este es un blog de fútbol y no quisiera dedicarle ningún tiempo ni espacio a los politiqueos que tan poco me interesan y tanto me asquean, pero sólo por si sirve mínimamente para sacar a alguien de su error y para el bien y la paz de Aritz, La Selección y el fútbol, voy a dejarlo claro: en la pasada final de Copa del Rey, disputada en el Camp Nou entre Barcelona y Athletic, las cámaras captaron una imagen de nuestro protagonista sonriendo mientras sonaba (y era pitado) el himno. Una desafortunada casualidad que muchos, ya fuera por 'anti vascos' o por 'anti Athletic', aprovecharon para crucificar al delantero donostiarra, quien no perdió el tiempo en aclarar: "En la final de Copa durante el himno encontré a mi familia en la grada y me salió una sonrisa. Esa es la verdad. El que quiera buscar otras cosas que las busque". 



Y yo me pregunto, ¿pero de verdad alguien puede ser tan retorcido como para pensar que Aduriz se estaba riendo de la pitada al himno, sabiendo el escarnio público al que sería sometido por eso? Y yo me respondo, pues sí. Por suerte o por desgracia, para bien y para mal, en este país tenemos de todo. Pero somos muchos más los sensatos, gracias a Dios. Yo te creo, Aritz. Y te quiero en mi selección y en la convocatoria. La mayoría de nosotros te creemos y te queremos. Además, recientemente ha declarado: "Sería un sueño jugar la Eurocopa". A mí, como español y como aficionado número 1 de La Roja - y muy pocos en este país pueden decir que son de La Selección antes que de sus equipos-, con eso me da y me sobra. No necesito medir la 'españolidad' de los convocados, ni hacerles un análisis de sangre, no hay termómetro para eso y cada uno lo siente a su manera. Me vale con su profesionalidad, me satisfacen sus condiciones futbolísticas y me llena su competitividad. Además de su ilusión por estar en el torneo. Otros muchos que saben que tienen plaza asegurada no han manifestado ese entusiasmo. Y a los que no estén convencidos, los convencerá él con su entrega, su juego y sus goles. Estoy seguro.



Con perdón de Aduriz (que no sé si algún día leerá estas líneas), y con el permiso de todos mis lectores, haré una breve referencia a mi trayectoria deportiva, amateur, por supuesto. A los 24 años me rompí el menisco interno y a los 28 los ligamentos cruzados y el menisco externo, ambas lesiones jugando al juego más bonito del mundo. Ese fue mi adiós como futbolista aficionado. Entonces decidí pasarme al running. Y ahora viene el momento en el que explico por qué Aritz Aduriz, al que no tengo el gusto de conocer, y un servidor, nos reímos de todos aquellos que dicen que "a los 30 años ya eres viejo para el deporte". A los 30 no había participado en ninguna carrera, a los 31 acabé mi primera maratón en 3:35, a los 32 mejoré mi tiempo corriéndola en 3:32, y este año, a los 33...ya veremos. Dice el dicho que 'más sabe el Diablo por viejo que por diablo'. Ser viejo lo único que te quita es tiempo de vida. Pero, en lo que al deporte se refiere, todo lo que te da es experiencia en tu disciplina, conocimiento de tu cuerpo y fortaleza mental. En mi caso y en del '20' del Athletic, del que podríamos decir que 'más sabe el Zorro por viejo que por zorro'.


También se decía, en el salvaje y lejano Oeste, que allí imperaba 'la ley del más fuerte'. Curiosidades de la vida, en el norte y en Bilbao, el próximo mes de octubre, tendrá lugar la única maratón nocturna del circuito nacional. Y es posible que yo consiga mi mayor logro deportivo el mismo año y en la misma ciudad en la que Aritz Aduriz, el mejor goleador español del momento y el Zorro del Desierto, ha puesto La Catedral de Europa a sus pies y ha impuesto su ley: la ley del más viejo.





©Miguel Pérez Duque 2016 Todos los derechos reservados.

viernes, 29 de agosto de 2014

LA CATEDRAL DE EUROPA


El nuevo estadio del Athletic Club de Bilbao, San Mamés Barria, está de enhorabuena. Fue inaugurado hace casi un año, en fase de construcción. Y a lo largo de la pasada temporada 2013/2014 y al tiempo que se iba acabando de levantar este templo del fútbol mundial, se empezaba a cimentar un equipo que le iba a devolver la gloria, muchos años después, a un club que se la trabaja como pocos. El 5 de mayo, el conjunto bilbaíno escapaba del purgatorio que ocupan la mitad de los equipos de la liga, los que están en tierra de nadie, sellando su clasificación para la ronda previa de La Champions League 2014/2015. Con una rotunda victoria por 0 a 3 en Vallecas, finalizaba la campaña a las puertas del cielo. 


Y para que el Dios del fútbol se las abriera, necesitaba la bendición de otros dos santos: San Paolo, capo de Napoli y San Mamés, lehendakari de Bilbao. El primero, residente en una nube napolitana, los citó el pasado viernes para que, sobre suelo italiano, empezaran a confesarse. El segundo, que mora en una estrella bilbaína, los mandó a cumplir penitencia anteayer en la capital vizcaína, antes de decidir cuál de los dos merecía ser beatificado. En el enfrentamiento de ida, los rojiblancos pegaron primero -que ya se sabe que es pegar dos veces- por medio del Bart Simpson del fútbol español, Iker Muniaín. Los celestes respondieron después por parte del eterno castigador de los vascos, Gonzalo 'El Pipa' Higuaín (9 goles en 11 partidos). Se había acabado la primera batalla, pero faltaba el segundo asalto. Sin embargo, el Athletic partía con una ventaja, la de haber marcado en campo contrario (1-1). O mejor dicho, con dos, porque la otra estaba repartida entre las más de 50.000 gargantas que llenaban La Nueva Catedral para la vuelta. 


Por eso, después de una primera parte en la que el marcador no se movió, el Nápoles salió tras el descanso con tantas urgencias, las que le llevaron a inaugurar el electrónico en el minuto 3. Y por eso, Hamsik se volvió tan loco en la celebración. Seguían 'perdiendo', pero por menos. En ese momento, las matemáticas decían que los italianos cobraban ventaja en la eliminatoria y que estaban clasificados. Pero el fútbol, gracias a Dios, no es matemático, ni físico ni químico. Todavía había una desventaja que tenían que (intentar) salvar los de Benítez. Lo sabían los del sur de Italia y lo sabían los del norte de España. Estos contaban con una baraja de ases en la manga, los que ocupaban cada una de las localidades rojas y blancas de su coliseo, quienes harían de ese miércoles de la Semana (más) Grande de las fiestas la fiesta más grande de la semana. Porque así de mágico es ese estadio. A los visitantes, una vez más y como siempre, no les permitieron venirse arriba. A los locales, esta vez más que nunca, los obligaron a salir de abajo. Y así, con la suerte que sólo encuentran los que la buscan con fe, Aritz Aduritz puso por delante a los de Valverde robando un balón imposible entre el último defensa y el portero. Era su segundo tanto de la noche. Antes, había empatado el partido y la eliminatoria. Después, Ibai Gómez daba la puntilla con el 3 a 1 definitivo. Y el Athletic, a La Champions. 





El único club del mundo con una filosofía diferente al resto: sólo juega con los de la tierra. Y otra singularidad: monopoliza su ciudad. Si eres de Barcelona, probablemente seas del Barça, pero tal vez del Espanyol. Madrid se divide entre Real y Atlético. Los canarios tenemos al Tenerife y a Las Palmas, aunque un gran porcentaje de los que somos de las islas no capitalinas repartimos nuestros afectos entre los tres grandes de La Liga. Y así pasa con el resto de ciudades y regiones del territorio nacional. Pero en Vizcaya, no. Si naces en Bilbao, eres del Athletic. Así de simple. Desde pequeñito te hacen socio, te enfundan la rojiblanca y te llevan a San Mamés. Y de la mano de tu aita, vas a ver cómo once tíos que pueden ser vecinos tuyos, y que como mínimo son paisanos norteños, se dejan la piel por un escudo que impone como pocos: el del único club no multimillonario que ha jugado siempre en Primera División. El segundo que más Copas y el cuarto que más Ligas tiene. Un grande. La liturgia se repite cada 15 días. Puede que con la familia, o puede que, ya mayorcito, con los colegas tras unas rondas de pintxos y kalimotxos. Pero con el mismo espíritu; ir a La Catedral con los colores de los bilbaínos, cantar el himno a pleno plumón mientras lucen su bufanda y su bandera y dejarse la garganta y hasta el último aliento para ayudar a su equipo a que siga haciendo de ese estadio un fortín inexpugnable, el único del fútbol español con la inigualable atmósfera del inglés. Y así se consigue, 16 años después, clasificarse para la competición de clubes más grande que existe, La Liga de Campeones.


Nunca podré olvidar mi primera (y última) vez en La Catedral, la vieja. Me siento muy afortunado de haber vivido ese pedazo de historia del fútbol antes de que pasase a ser sólo un gran recuerdo. Fue el 4 de mayo de 2008, en un Athletic 1 Mallorca 2. Llorente marcó para los vascos y Güiza hizo los dos de los baleares. Estos datos los he tenido que buscar en la red. Sabía que habían perdido los locales, pero no recordaba el resultado exacto ni los goleadores concretos. Sólo que el jerezano había 'mojado', pues ese fue el año en el que se consagró en La Eurocopa, previa consecución del trofeo Pichichi. Pero lo que sí recuerdo nítidamente es el ambiente del antes, el durante y el después del partido. Primero, el espectáculo del himno cantado en euskera, del que no entendía nada, pero me encantó cómo sonaba, al tiempo que la hinchada ondeaba sus ikurriñas y agitaba sus bufandas rojiblancas; acto seguido, el recibimiento a Carlos Gurpegui, que volvía tras su larga sanción; y por último, la animación que se vivió durante toda la noche. Creo que de ninguna afición y en ningún estadio, nunca, sentí tanta envida sana en un campo de fútbol. Te daban ganas de ser de allí...


Hace poco leía una entrevista a Julen Guerrero, leyenda viviente del Athletic, icono de La Selección en los '90 y merecedor como ninguno del apodo de 'Rey León', en la que el antiguo mediapunta declaraba acerca del nuevo estadio: "Si lo hubiésemos hecho para 200.000, también lo llenaríamos". Y yo lo creo. Porque en el botxo son así. Todo a lo grande...


Ahora tengo la ilusión de ir a verlo in situ. Una vez acabada, la casa de 'Los Leones' ha sido cataloga por la UEFA como estadio 5 estrellas. Este es más grande y más bonito, pero conserva la magia del antiguo San Mamés porque...



¿Alguien puede ver estas imágenes y no emocionarse mínimamente? ¿No alegrarse algo por esta gente? ¿No sentirse aunque sea un poquito del Athletic...? 




Ya no es sólo La Catedral de Bilbao. Ni tan siquiera la de todo el Fútbol Español. Ahora es La Catedral de Europa.


San Mamés Barria:
¡Zorionak a tu afición! ¡Eskerrik asko por tu fútbol!


©Miguel Pérez Duque 2014 Todos los derechos reservados.