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sábado, 21 de noviembre de 2015

EL TRIUNFO DE UN ESTILO

REAL MADRID 0-4 BARCELONA

Lo que acabamos de ver en el Bernabéu, a ojos de cualquier futbolero medio entendido, no  fue 'un clásico cualquiera'. Ni, desde el punto de vista de un culé, 'un gran triunfo más'. Y sobre todo, desde la óptica madridista, no debe tomarse como 'un simple mal día'.

Esto debe ser considerado, por propios y extraños, como un punto de inflexión. A varios niveles. Hay mil detalles por analizar y muchas explicaciones que dar. Pero sobre todo, varios factores que ayudan a entender lo que está pasando en este, nuestro fútbol, el español.


En primer lugar, no se puede negar la obviedad de que la historia ha dado un vuelco. Un giro de 180º. Desde la llegada de Cruyff al Barça, la diferencia en el bagaje de títulos entre blancos y azulgranas es palmaria. Ahí nos referimos a los últimos 25 años, que dicho sea de paso, coinciden con el tiempo que un servidor lleva siguiendo el juego más bonito del mundo. Pero es que después de la etapa dorada del 'Dream Team', y con la excepción del par de temporadas exitosas de Van Gaal, vino una sequía de títulos en el Camp Nou de nada menos que 5 años en los que no se ganó nada, hecho sin precedentes en la historia del club. Y he aquí la diferencia, en Can Barça nadie se volvió loco. O sí, pero disimularon su locura. Se desesperaron, lógicamente, por la falta de resultados. Pero no se renunció a la esencia, a la base y a la filosofía que había implantado el genio holandés. Se mantuvo el estilo.

Entonces llegó otro par de años gloriosos con Rijkaard y más tarde la consabida etapa dorada de Guardiola prolongada ahora por Luis Enrique, con  la inestimable ayuda, eso sí, de un elemento común y diferenciador llamado Leo Messi. Con él conicidió la mejor generación de canteranos de la historia blaugrana, que a su vez dieron forma a la mejor Selección Española de todos los tiempos, destacando la columna vertebral formada por Valdés, Puyol, Busquets, Xavi, Iniesta y Pedro, acompañados por algunos de los mejores jugadores internacionales del momento. No es casualidad el haber ganado dos 'Tripletes' en seis años. Entre medias, entrenadores que no ganaron nada, como Serra Ferrer, Reixach, Antic o 'Tata' Martino -que peleó hasta el último día por Liga y Copa-, y el malogrado Tito Vilanova (que fue campeón en su única temporada completa). Pero todo este tiempo y todos esos entrenadores han compartido una serie de valores que a día de hoy ya parecen inherentes al escudo del Fútbol Club Barcelona: la apuesta por el fútbol de posesión y ofensivo y el desafío de que los equipos de la cantera empezaran a inculcar ese estilo de juego y produjeran jugadores para el primer equipo.


Cuando cogemos el puente aéreo, nos damos cuenta de que en Concha Espina se han hecho las cosas de manera muy diferente. Y mucho peor. Coincidiendo con la llegada de Cruyff al Barça, se produjo el epílogo de la etapa de La Quinta del Buitre, así como el adiós del desaparecido Ramón Mendoza a la presidencia del mejor club del siglo XX. Y entonces empezó a forjarse la historia del mejor equipo del 21. Lorenzo Sanz, que en apenas 5 temporadas ganó una liga y un par de Copas de Europa (después de que en el Bernabéu llevaran 32 años sin 'catarla'), fue sorprendentemente derrotado por el carisma de Florentino Pérez en las elecciones de 2000. El socio del Madrid sucumbió a las promesas de "excelencia" del actual mandatario y a partir de ahí el Real pasó a ser un club presidencialista.

Florentino prometió el oro y el moro. El oro lo trajo en forma de 'Balones' y 'Botas': Figo, Zidane, Ronaldo y Owen; Kaká, Cristiano Ronaldo y James...Al 'moro' todavía lo está buscando; después de 'echar' a Del Bosque, cuya inercia ganadora le llevó a ganar Liga y Copa de Europa en sus dos primeros años, han pasado por el banquillo del Bernabéu: Queiroz, Camacho, García Remón y Luxemburgo en su primera etapa. En esta, la segunda, Pellegrini, Mourinho, Ancelotti y Benítez. Osea, lo que se dice 'una de cal y otra de arena'. Algunos más defensivos, otros más ofensivos, unos de 'látigo en mano', otros de 'pasar la mano'...ni uno por libreto futbolístico, todos por capricho. Ninguno le vale. Que se lo pregunten a Camacho. Como con los jugadores; el que estaba de moda, el más caro, el más mediático...ninguno por características, todos por márketin. Le duran lo que le duran. Que se lo pregunten a Robben.

Y así es como 'El Ser Superior' (bautizado así por Butragueño, figura, precisamente, del último equipo ganador con estilo de club que tuvo el Madrid), ha ido haciendo y deshaciendo a su antojo desde que llegó y hasta hoy. Alguna vez le ha funcionado, como en el año de la citada 'Novena' ganada por Del Bosque -que tenía su base en un conjunto que había ganado dos de las anteriores cuatro Copas de Europa-, la 'liga de los récords' de Mourinho o la 'Décima' de Ancelotti. Pero a la hora de hacer un recorrido global por la trayectoria del Real en la última década, nos encontramos con que el club que ha conquistado casi la mitad de los campeonatos españoles en liza a lo largo de la historia, también protagoniza el escalofriante dato que sigue: 1 liga ganada de las últimas 7. Y es que en esto del fútbol, como en la vida, hay una serie de virtudes impagables e impagadas: el respeto, el sacrificio, la constancia, la confianza y el agradecimiento. Condiciones todas de los que ha adolecido el presidente cuando de valorar a todos sus entrenadores y a muchos de sus jugadores se trataba. Que se lo pregunten a Del Bosque. Que se lo pregunten a Casillas.


Y llegamos al partido de hoy, en el que, todo hay que decirlo, los astros se alinearon a favor del Barcelona. Sobre el 'verde', lesión de Mascherano aparte, le pasó todo lo bueno que le podía pasar. Empezando por la alineación que sacó el Madrid. ¿Alguien tenía alguna duda de que un centro del campo Modric-Kroos-James sería devorado por otro compuesto por Busquets, Rakitic, Sergi Roberto e Iniesta? Y ya se sabe que el que manda en el centro del campo, manda en el partido. Y alguno dirá, 'sí, pero el que manda en las áreas, manda en el marcador'. Pues resulta que, teniendo al mejor 'Zamora' de la historia en la portería propia y a la mejor delantera del mundo en la de enfrente, ese también era el Barcelona. El 'repaso' azulgrana fue antológico; brutal a lo largo y ancho del partido, de principio a fin, habiendo momentos de auténtica humillación, por etapas pareció un rondo con árbitro. El enfrentamiento resumido en un dato: el Barça dio 38 toques consecutivos antes de marcar el primer gol.

De eso se encargaron, sobre todo, en el medio campo, compuesto en tres de sus cuatro miembros por canteranos culés. El partido de Iniesta es para ponerlo en vídeo en las escuelas de fútbol y titularlo "Así juega un centrocampista". Además, coronó su gran actuación con el mejor gol del partido, el de la sentencia, el 0 a 3. Es curioso lo de este hombre; apenas marca un par de goles al año, pero todos son el súmmun de la estética y además resultan clave en  grandes victorias y títulos. Salió ovacionado del Bernabéu cuando fue sustituido, como no podía ser de otra manera, en la segunda demostración de señorío de la noche que daba la afición blanca, tras el homenaje a las víctimas del atentado terrorista de Francia en los prolegómenos del partido. (Se equivocó luego al corear a Isco por dar una patada sin balón que le costó una merecida expulsión). 

Y a esto hay que sumarle el hecho de que Bravo sacara tres goles 'cantados' a James, Cristiano y Benzema. En la otra punta del campo, 2/3 de la mejor delantera del mundo (faltaba Messi, el 'tercio' más grande), fueron suficientes para finiquitar El Clásico en 45 minutos. Con 0-2 nos fuimos al descanso, goles obra de Suárez -a majestuoso pase de Sergi Roberto- y Neymar. A poco del comienzo de la segunda, el conjunto blaugrana nos deleitó con la exquisita combinación que finalizaron el brasileño, con una lujosa asistencia de tacón, y el citado manchego, con un derechazo imparable a la escuadra. Luego llegó la puntilla del uruguayo. 0-4 y pudieron ser más...


Para que se dé un resultado como este en un partido de esta enjundia, tienen que conjugarse muchos y muy diversos factores. El entrenador visitante acertó en el planteamiento porque es su segundo año en el club, tiene conocimiento total de la plantilla y plenos poderes en el vestuario. El local se equivocó porque todavía no ha dado con su equipo tipo y además cambió su idea de los últimos encuentros, ya que la 'BBC', por lo visto, 'tiene' que jugar. Los culés acertaron en todo, los merengues en nada. Y esa pequeña parte que siempre depende de la suerte, también sonrió a los de Luis Enrique, torciéndole el gesto a los de Benítez.

Aunque, queridos lectores, y especialmente, amigos madridistas, que los árboles no les impidan ver el bosque: los del campo estuvieron mal y el del banquillo peor, pero el problema de base está más arriba; en la parte 'Superior'...




©Miguel Pérez Duque 2015 Todos los derechos reservados.

miércoles, 12 de agosto de 2015

SAN PEDRO Y LAS LLAVES DEL CIELO


No voy a esconder que primeramente como culé, seguidamente como seguidor de La Roja y final pero principalmente como canario, le tengo un 'cariño deportivo' especial a Pedro Rodríguez, 'PR7'. Pero los que hayan venido siguiendo este blog desde su fecha de creación, hace ahora algo más de un año -y los que no ya están tardando y pueden empezar a hacerlo ahora mismo-, sabrán de buena tinta que no me ciegan los escudos ni las pasiones, que no confundo informaciones con opiniones y que mi amor por el fútbol está muy por encima del que siento por mis colores.


Por eso hoy quiero hablar de 'El Héroe de Tiflis', que ya lo fue en El Calderón hace tres años, en Wembley hace cuatro y en Abu Dabi y Mónaco hace seis. Esto es, en las finales de: Copa del Rey contra el Athletic de Bilbao (3-0 con dos goles de nuestro protagonista); Champions League (3-1 al Manchester United con el susodicho abriendo el marcador); Mundial de Clubes (2-1 al Estudiantes con el mismo empatando el encuentro en el último minuto) y Supercopa de Europa (1-0 al Shakhtar con este marcando el gol de la victoria cuando la prórroga agonizaba), respectivamente. Y quiero hacerlo con la cabeza en las nubes y con el corazón henchido de orgullo. Pero también con las manos en el teclado y los pies en el suelo. Y sobre todo, fiel a mi costumbre, con la verdad por delante. Argumentando y aportando datos y estadísticas, tan necesarios en este fútbol tan 'súperprofesionalizado' que nos ocupa y nos preocupa.


Y es que ayer lo volvió a hacer. Se disputaba la final de la Supercopa de Europa 2015 entre el campeón de la Champions League, el Fútbol Club Barcelona, y el de la Europa League, el Sevilla Club de Fútbol. En la que ya estaba siendo de las mejores finales de la historia del fútbol, no ya sólo por lo espectacular del resultado, 4-4 en ese momento, sino por el buen juego, las ocasiones y la intensidad de ambos equipos, y sobre todo por una primera parte primorosa del Barça que apuntaba a goleada escandalosa y un grandioso segundo tiempo de un Sevilla que casi consigue una remontada prodigiosa, entró Pedro al campo. El hombre de las finales. A los 3 minutos de la prórroga, sustituyó a un agotado Mascherano. A los 4, lo primero que hizo fue ver una tarjeta amarilla que, más allá de parecer exagerada, demostraba que estaba del todo implicado y metido en el partido. Rumores y comentarios, mil durante toda la pretemporada y la previa del partido. Que si ya lo tenía hecho con el Manchester, que si había pedido no jugar el partido para poder disputar la Copa de Europa durante la próxima temporada con los 'Red Devils', que si tenía la cabeza en otra parte...

Pero lo cierto es que el extremo saltó al campo en cuerpo y alma. Y vaya si estaba allí. Durante los 20 minutos siguientes, como en él es habitual, hizo de todo. Subió y bajó la banda, aportó en ataque y ayudó en defensa, se ofreció a los compañeros, combinó, intentó alguna jugada individual y buscó el disparo. Sin suerte para él ni para el equipo. Hasta que llegó ese minuto, que ya es su minuto. Marcaba el 'crono' el 115' de la segunda parte de la prórroga, exactamente igual que en Mónaco seis años atrás, cuando a 5' de la lotería de los penaltis, llegó la justicia poética del fútbol. Messi lanzó una falta buscando el gol de la victoria en lo que hubiera sido un histórico hat trick de libres directos en una final, pero encontró la mano de un jugador sevillista en la barrera; el rechace volvió al propio jugador argentino que engatilló en una segunda intentona y, mientras todos sus compañeros malgastaban sus energías en protestar al árbitro con la mano levantada, otra vez él, "¡Pedrooooo!" -que díría Penélope Cruz-, fue el primero en darse cuenta de que a Beto se le había escapado el cuero y el más rápido en llegar para mandar al fondo de las mallas el balón con el que convirtió su gol 99 de blaugrana, que significaba la quinta Supercopa de Europa para el Barça, rey ahora, ex aequo con el Milan, del torneo.




Hasta aquí ha mandado la cabeza, todo ha sido información. Ahora le toca al corazón, viene la opinión. Y para hacer más completa la redacción, pondré una recopilación. De opiniones, digo.

Empezaremos por su primer entrenador, Iván, en el Raqui de San Isidro: 

"Vino el primer día a entrenar y cuando acabamos dije: que traiga las fotos y la documentación. Hay que hacerle la ficha ya. Se veía enseguida que había nacido con un don. Tenía unas condiciones innatas. Después fuimos subiendo. Yo como entrenador, él como jugador. Pasamos del alevín al infantil, luego al cadete y después al juvenil. Él ha trabajado mucho para llegar hasta ahí."

Ya siendo una firme promesa juvenil, estuvo bajo las órdenes de Toni Ayala, que presenció desde el banquillo el primer punto de inflexión de la carrera de Pedro:
Se enfrentaban el Raqui y el Victoria de Tazacorte (isla de La Palma, de la que es oriundo quien suscribe). Perdían 0-1 y el pibe estaba en el banquillo. Era su primer año de juvenil. Ayala avisó a un 'veterano' de que iba a entrar a jugar. En ese momento, Paco Cabello, el delegado, le espetó: "No, no ponga usted a ese, hombre. Ponga a ese niño y le hará ganar el partido". El entrenador hizo caso a su ayudante y llegó el empate. Desde ahí hasta hoy.

Heredia, ex compañero del Barça B, alucinó:
"Cuando le vi, pensé: ¿es diestro o es zurdo?" 

Rojo, su primer entrenador en la cantera del Barça, lo miró:
"Tú haces lo mismo que Robinho y eres más eficaz".

Cabrera, que compartió piso y vestuario con él, aprendió:
"Admiro su mentalidad, jamás se rendía".

Guardiola, además de tener la valentía de subir a un chico de Tercera División a la élite mundial, con lo que está dicho todo, declaró recientemente:
"Respecto a su calidad no hay duda, la tiene toda. Es campeón del Mundo y de Europa con su selección, lo ha ganado todo con el Barcelona, donde ha jugado millones de partidos y eso significa que puede jugar en cualquier club del mundo. Le deseo lo mejor por lo gran jugador y persona que es.

"Hechos son amores y no buenas razones", debió pensar Del Bosque cuando, además de llevarse a un Mundial a un joven que apenas había disputado una temporada en Primera División, le colocó como titular en la semifinal nada menos que contra la que en ese momento era Tricampeona del Mundo, Alemania. La respuesta del canario estuvo a la altura: fue el mejor del partido.

Tito Vilanova (D.E.P.) escuchó como Pep le decía a finales de la 2011-2012: "La cagamos con Pedro. Teníamos que haberlo puesto más".

El Tata Martino, con quien fue más suplente que titular, vio como aún así, el 'chicharrero' batía su récord de goles en liga en la 2013-2014, anotando nada menos que 15, muchos de los cuales los logró saliendo desde el banquillo. Solía preferir a Alexis, pero dijo del '7': "Ante Pedro uno se acaba rindiendo".

Zubizarreta, que no se olvide nadie, constructor del Barça del Triplete, el año pasado:
"Pedro es intransferible".

Luis Enrique, actual entrenador:
"De Pedro sólo puedo hablar cosas maravillosas. Es un jugador de primer nivel y lo ha demostrado".

Por acabar con la parte profesional, esto es lo que dijeron ayer los cuatro capitanes del Barça:

Iniesta: "Lo merece en este momento, este gol, esta situación... Espero que siga ayudándonos mucho tiempo porque su rendimiento es espectacular".

Messi: "Pedro se lo merece. No sabemos qué va a hacer, pero decida lo que decida, por todo lo que le dio al club, le deseamos lo mejor".

Busquets: "Pedro no tiene los minutos que quiere y que creo que merece".

Mascherano: "Ojalá Pedro pueda seguir en el Barça. Es uno de esos jugadores que para momentos únicos está tocado con una varita mágica. Tiene mucha calidad y gracias a Dios está con nosotros".





Y empezando con la visión de los que somos 'amateur' o que no estamos directamente metidos en el mundo del fútbol, Miguel Rico, uno de los periodistas del panorama nacional a los que más respeto y admiro y voz autorizada cuando se habla del Barça, hizo, hace unos años y a colación de los logros individuales del Barça de los récords, esta ocurrente y a mi entender acertada comparación: "Messi es un futbolista extraordinario. Pedro es un futbolista normal que hace cosas extraordinarias." 

Y aquí un par de reflexiones anónimas de aficionados que he rescatado de la red porque merecían ser reflejadas en este artículo:
-"El Barça no encontrará un 'cuarto delantero' mejor que Pedro". 
-"Pedro: poco ruido y muchas nueces".

Por mi parte, decir que lo he visto siempre como el primero en darse cuenta de muchas situaciones y el más rápido en aprovecharlas. Y el primero que ve y el más rápido que actúa es el más listo. De la clase, del equipo, díganlo como quieran...Un futbolista completo donde los haya: veloz, desequilibrante, regateador, goleador, asistente, oportunista, ambidextro, dotado en lo técnico e inteligente en lo táctico, válido para la defensa, el ataque y el contraataque, capaz de combinar cuando el equipo lo necesita y de resolver por lo individual cuando la situación lo requiere...polivalente como pocos, luchador como el que más y profesional como ninguno. El jugador que todo entrenador querría tener a  sus órdenes. Nunca una palabra más alta que otra. Un ejemplo de comportamiento en el vestuario y en el campo, en el banquillo o en la grada.

Se hizo eterno en el gran Barça de Guardiola allá por 2009, cuando se convirtió en el primer jugador de la historia del fútbol en marcar en todas las competiciones de un mismo año. Luego lo igualaron Eto'o  y Messi. Pero el primero siempre será él. Ese récord ya nunca se lo quitará nadie. Estamos hablando del juego más bonito y popular del mundo, que tiene más de 100 años de vida y al que han jugado miles de jugadores al primer nivel. Y ese hito lo consiguió un futbolista español, canario y tinerfeño, para más señas. Para el recuerdo de los culés, aparte de los de las finales, su gol en el 5-0 al Madrid de Mourinho, por lo importante; ese que le hizo al Deportivo desde casi el medio campo, con la zurda y al primer toque, por lo difícil, o aquel que le 'clavó' al Almería, controlando de espaldas en la frontal del área con la zurda y resolviendo a la media vuelta con un derechazo imparable a la escuadra, por lo bonito. Fiel a su cita con el gol en los grandes días, también marcó a Francia en el Parque de los Príncipes de París el gol que clasificó a España para el Mundial de Brasil.


Curiosidades de la vida, este canario culé (el que firma), gritó dos de sus goles más especiales siendo ya residente en Madrid, en los dos últimos años. El primero, en marzo del 2014, cuando presencié en directo la victoria del equipo de mis amores, La Selección Española, sobre ese al que 'menos cariño' le tengo, los italianos. 1-0 en el Calderón y el gol de otro canario culé. Sólo cambiar el escenario, de un amistoso a un Mundial, podría mejorar ese guión. El segundo, anoche, en el salón de mi casa. Yo siempre he creído que el fútbol, como el tiempo y la vida, ponen a cada uno en su sitio. Llámenlo optimismo, ilusión o fe. Da igual, me sobra de las tres. Mis padres estaban de visita y vimos el partido juntos. En el 115', un grito unánime recorrió las paredes de mi piso. No fue un simple alarido futbolero, que también. Fue una carta abierta al mundo que, además de llevar alegría y pasión por los colores, iba en un sobre de amor por la tierra, que a su vez estaba sellado por un gran sentimiento de justicia. Porque Pedro representa fielmente los valores propios las gentes de Canarias; la sencillez, el orgullo y la entrega.

Por cierto, al final del partido, el sevillista Vitolo, grancanario -canarión como se dice en El Archipiélago-, declaró sobre el gol de Pedro: "Me alegro en parte por él porque es paisano." Muchos, de una ínsula y de la otra, deberían tomar ejemplo. Y como decimos en la tierra, "el que lo quiera coger, que lo coja".


Desde  el origen del gran Barça de Guardiola, hace 6 años, varios compañeros de 'San Pedro' han tenido 'llaves del cielo'. Primero fueron Eto'o y Henry. Luego Ibrahimovic. Más tarde Villa. Y desde el año pasado, Neymar y Luis Suárez. Pero, D10S aparte, sólo Pedro ha estado durante los últimos 6 años abriendo las puertas del paraíso a los culés. No sólo por haber marcado muchos y muy bonitos goles, sino también y sobre todo, por hacer los más importantes. Si se queda, seguirá teniendo las llaves del cielo originales. Si se va, se las llevará de recuerdo y dejará una copia a sus compañeros.


Pedro Ezequiel Rodríguez Ledesma. 'Pedrito' > Pedro > Don Pedro > 'San Pedro'. Gracias por ser TAN humilde, TAN guerrero y TAN auténtico; por llevar el nombre de mi tierra TAN alto y por representar a mi país TAN dignamente. Gracias por ser el primer 'TODOgoleador' de todos los tiempos, por ser un 'TODOterreno' al servicio de mi equipo y por darlo TODO en cada minuto; por ser TODO lo que un español exige a alguien que se pone ese escudo en el pecho y por hacer TODO lo que un canario espera de quien lo representa fuera de Las Islas. GRACIAS POR TANTO Y GRACIAS POR TODO.



©Miguel Pérez Duque 2015 Todos los derechos reservados.












lunes, 11 de agosto de 2014

EL MOTOR DEL FÚTBOL SE APAGA


Xavier Hernández Creus, Xavi. Si ha sido el creador del juego del mejor Barcelona de la historia, que a su vez es posiblemente el equipo más grande de todos los tiempos -único en ganar todos los títulos que disputaba, 6, en un año-, y al mismo tiempo ha dirigido a la mejor Selección Española de siempre, que puede ser considerada la número 1 de cualquier época, ya que ninguna otra ha hecho el triplete Eurocopa-Mundial-Eurocopa, no me parece excesivo calificar al mediocentro de Terrassa como 'el motor del fútbol'. Con 133 es, sólo superado por su amigo, compañero y capitán Iker Casillas (portero), el segundo futbolista con más internacionalidades con España. En lo que a jugadores de campo se refiere, el que más. Y los 723 partidos que adornan su historial blaugrana -a falta de sumar los de esta temporada y las venideras si las hubiera-, le convierten en el culé con más partidos de la historia. Además, casi 100 goles como profesional le avalan. No está mal para un centrocampista. Sus asistencias, incontables. Por nombrar sólo lo más destacado de su palmarés, en lo colectivo, decir que es Tricampeón de Europa y Bicampeón del Mundo a nivel de clubes y Bicampeón Europeo y Campeón Mundial de selecciones. Antes, con España, había conquistado el Mundial sub '20 en Qatar en 1999 y la Plata Olímpica en Sidney en 2000. En el apartado individual, por hablar únicamente de lo más llamativo, fue elegido como mejor jugador de la Eurocopa 2008, donde comenzó su eclosión de la mano de Luis Aragonés (al que considera el entrenador más importante de su carrera y calificó como "la esencia del fútbol"), mejor constructor de juego del mundo para la IFFHS durante 4 años consecutivos (2008, 2009, 2010 y 2011), mejor centrocampista de La Liga de Campeones para la UEFA (2009) y Balón de Bronce de la FIFA en 2010 y 2011. Además, fue nombrado premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 2012. Hasta aquí los datos.





Y ahora, las opiniones. En los últimos 20 años, que son aproximadamente los que llevo siguiendo el fútbol, he visto muchos centrocampistas mejores que Xavi en el apartado defensivo. Xabi Alonso, sin ir más lejos. También los he visto más completos, como Fernando Redondo, que a mi juicio representaba como nadie el papel de mediocentro único, bastándose él 'solito' para destruir el juego del rival y construir el de su equipo. Incluso los he visto mucho más goleadores y polivalentes, como son los casos de los ingleses Lampard y Gerrard. Lo que no he visto, y creo que no veré, es uno que entienda e interprete el juego como Xavi. Uno que represente de esa manera el 'tiki-taka', que exhiba ese fútbol de toque, que tenga esa mentalidad combinativa, que encarne así el espíritu de un equipo y que defienda de esa forma la posesión. Siendo un futbolista limitado en lo físico, -ni alto ni fuerte ni rápido-, y con una técnica individual discreta -no destaca por su capacidad de conducción, ni por su regate, ni por su habilidad en el uno contra uno- es capaz de manejar el partido a su antojo con otras cualidades, las que le hacen dominar como nadie el juego colectivo. Y mereció ser Balón de Oro en 2010, pero se repartió los votos españoles con Iniesta y de ello se aprovechó Messi, quien ha ganado otros tres a su lado, beneficiándose de él como ya lo hicieran antes Ronaldinho y Rivaldo para recibir tal galardón. Porque Xavier Hernández Creus es un futbolista que hace mejores a los demás.





Joan Laporta, que por diversas razones no es santo de mi devoción, le definió una vez como "el mejor jugador de equipo del mundo". Y al César lo que es del César, aquí el ex-presidente estuvo muy acertado. Nadie tiene ese saber estar en el campo, esa seguridad en el pase, esa visión periférica, esa intuición para el desmarque de un compañero, esa capacidad para, al primer toque y con la misma facilidad, dar un balón atrás que no comprometa a sus compañeros de la defensa o meter otro entre líneas que deje solo a un colega de ataque. Y luego esa jugada tan suya de girar sobre sí mismo para guardar la posesión y escoger sobre la marcha la mejor opción. Uno de esos a los que no les vale ganar de cualquier manera: el estilo es irrenunciable y él siempre quiere mandar en el partido y jugar bien, como le enseñaron en La Masía de pequeño y como ha intentado hacer cada vez que ha saltado a un terreno de juego. Los culés seguiremos disfrutando de él al menos una temporadas más, con su '6' a la espalda. Los españoles y seguidores de La Roja en general, nos quedamos con su recuerdo y su legado, dorsal número '8'. También se le recordará, junto a Casillas, por haber sido el encargado de poner fin, mediante un punto de cordura, a la tensa situación que se vivió entre los internacionales del Madrid y del Barcelona en la temporada 2011-2012. Tras un maratón de Clásicos que los llevaron a enfrentarse en un corto espacio de tiempo en Copa, Liga y Champions, hubo diversos roces que pusieron en peligro la estabilidad de La Selección. Al concluir esa temporada y tras limar asperezas a través de los dos capitanes, los jugadores se volvieron a conjurar para convertir nuevamente a La Roja en Campeona de Europa.


Y después de su cuarta y última participación en un mundial, me queda un pensamiento tan apoyado en estadísticas que se ha convertido en una opinión muy secundada por futboleros de todas las procedencias, ideologías y colores: deja La Selección el mejor futbolista español de todos los tiempos y empieza a retirarse el mejor organizador de la historia de este juego; se está apagando el motor del fútbol...


©Miguel Pérez Duque 2014 Todos los derechos reservados.