martes, 24 de mayo de 2016

SFC, EL PENTACAMPEÓN CENTENARIO


El Sevilla Fútbol Club ha dejado de ser un equipo simpático. Ha dejado de caerle bien a mucha gente. Ha dejado de recibir halagos de aficionados a lo largo y ancho de nuestra geografía. Lejos queda el año 2006, cuando bajo la dirección de Juande Ramos y tras el inolvidable golazo del eterno Antonio Puerta, toda España vibraba con su clasificación para la final de la Europa League. Lejos queda esa época en la que todo el mundo sonreía al escuchar el himno de 'El Arrebato'. Lejos queda el tiempo en que todos apoyaban al Sevilla en las competiciones internacionales porque siempre gusta 'el triunfo del humilde'. Para muchos, ya es competencia. A algunos, ya los ha superado. ¿Hay alguna prueba mayor de que el Sevilla es ya un equipo grande? Un Grande, con mayúsculas, de España y de Europa.



Todo empezó con Joaquín Caparrós, sevillano y sevillista, que cogió las riendas del equipo de Nervión en el año 2000, y bajo la tutela del que hoy puede ostentar el título honorífico de 'Mejor Director Deportivo del Mundo', Monchi, fue creciendo año a año y alcanzando y superando sus objetivos, desde el ascenso a Primera División hasta la clasificación europea en dos temporadas consecutivas, acabando su periplo en el año 2005.


Para la 2005-2006, llega Juande Ramos al banquillo, el equipo da un salto de calidad y la historia pega un vuelco. A comienzos de temporada, para conmemorar el centenario del club, se juega un amistoso contra la mejor selección de todos los tiempos: Brasil, precisamente y como un guiño a lo que vendría, la única Pentacampeona de su competición fetiche (el Mundial). Se estrena el Himno Oficial del Centenario, obra de 'El Arrebato'. Un himno que ganaría partidos como ningún otro. ¿La prueba? En sus cien primeros años de historia, el Sevilla había ganado 4 títulos (1 Liga y 3 Copas del Rey). En los diez siguientes, ha ganado 9 (1 Supercopa de España, 1 Supercopa de Europa, 2 Copas del Rey y 5 Europa Leagues).  





Tras el citado gol al Schalke 04 en semifinales de la Europa League, llega un día histórico para el sevillismo: es el 10 de mayo de 2006 y el equipo rojiblanco conquista su primer título internacional tras golear por 4-0 al Middlesbrough FC en la final de Eindhoven. Frederic Kanouté, al que muchos consideran el mejor jugador de la historia del club, y sin duda el mejor que yo he visto, hace uno de los tantos, el que cierra la mágica goleada.


Al comenzar la temporada siguiente, 2006-2007, hasta el día de hoy la mejor de su historia, el Sevilla se mide al Fútbol Club Barcelona (Campeón de Champions) en la Supercopa de Europa. Nada menos que al equipo de los Puyol, Xavi, Iniesta, Ronaldinho, Eto'o y, aunque todavía no era el jugador legendario que es hoy, Messi. Pero los Alves, Puerta, Navas, Kanouté y Luis Fabiano les pasaron por encima. 3-0 y el recuerdo del mejor penalti que he visto tirar nunca; el de Enzo Maresca para sentenciar el partido. La rompió mandándola a la escuadra, en un resumen de lo que fue el partido y un aviso de lo que estaba por llegar: el Sevilla vencía y convencía, jugaba bien y bonito. En esa temporada llegaría la segunda Europa League consecutiva, después del ya mítico gol de Andrés Palop de cabeza a la salida de un córner en una de las eliminatorias previas. Ganó la final en los penaltis al Espanyol, la Copa del Rey por 1-0 al Getafe con gol una vez más de Kanouté, y terminó 3º en una Liga en la que peleó por el título hasta la última jornada. Como premio a todo lo anterior, la IFFHS lo nombró Mejor Equipo del Mundo. "El arte de su fútbol comenzaba a no tener rival..."


Las temporadas siguientes, con Manolo Jiménez, un hombre de la casa, al mando, destaca un nuevo 3er puesto en Liga en la 2008-2009 y una nueva Copa del Rey en 2009-2010, ganada al Atlético de Madrid en la final del Camp Nou. 1-0 con el zurdazo de Diego Capel y Antonio Álvarez al mando tras la destitución de Jiménez, que lo había clasificado para el partido definitivo.





Ya en 2013-2014, Unai Emery llega al banquillo del conjunto hispalense y comienza la mejor época de su historia. Hasta hoy ha ganado 3 Europa Leagues consecutivas, convirtiéndose en el primer entrenador que lo consigue de forma consecutiva y en el mismo club: al Benfica en los penaltis, al Dnipro por 3-2 en 2015, con goles de Krychoviak y Bacca por partida doble, y la semana pasada nada menos que al Liverpool por 3-1, un equipo 18 veces campeón de Inglaterra y 5 de Europa. En la primera parte, el equipo inglés fue muy superior, pero no remató el partido, pues los de Emery ya tienen 'la suerte del campeón'. Y como "dicen que nunca se rinde",  en la segunda, los andaluces fueron un vendaval. Gameiro empató nada más empezar y el capitán Coke, que no se distingue precisamente por su facilidad goleadora, hizo no uno, sino dos, remontando el marcador y llevándose el MVP del partido. El Sevilla Fútbol Club se convertía en el dominador absoluto del torneo con 5 títulos, poniendo tierra de por medio con sus más inmediatos perseguidores: el propio Liverpool, el Inter y la Juve, que tienen 3. El club centenario ya era Pentacampeón.


De las cinco finales de Europa League que ha disputado el Sevilla, lo he apoyado claramente en tres: la primera, cuando no había ganado ningún título internacional, la tercera y la cuarta, simplemente porque jugaba contra equipos extranjeros. En la segunda, quería que ganase el Espanyol por aquello de ir con el más débil, y también porque habían perdido una final 20 años antes y no habían conseguido ningún título. Y en la de la semana pasada, tuve una sensación contradictoria: por una parte, quería que ganase el Sevilla por ser un equipo español, por Emery -que es un tipo que me cae muy bien y un entrenador que me gusta mucho, no obstante y con los números en la mano, ya el más ganador en la historia del Sevilla y considerado el mejor estratega de la Liga-, por mi paisano Vitolo...y por la otra, quería que ganase el Liverpool porque es mi equipo inglés, porque viví un año y medio en aquel país, por Steven Gerrard que es uno de mis jugadores favoritos de siempre...al final, vi la final sin sufrir. No celebré ningún gol pero me alegré por el Sevilla como me hubiese alegrado por el Liverpool.





Anoche tuve la suerte de estar en el Calderón, y aunque soy aficionado del Barça, como siempre digo, primero soy del fútbol. Por eso prefiero sentarme en el centro del campo, donde se ve mejor todo, antes que en uno de los fondos. En lo que al juego se refiere, pude ver una de las mejores finales de Copa que se recuerdan: dos equipos con estilos diferentes, ambiciosos y queriendo ganar, el Sevilla tuvo el partido en su mano pero se le escapó, el Barça supo sufrir y lo aprovechó. Los sevillanos fueron un dignísimo rival que, por enésima vez, puso contra las cuerdas al Barça. El mejor del partido, Iniesta. Sergio Rico, uno de nuestros porteros para la Eurocopa, providencial. El que lo decidió, como casi siempre, Messi. 



En ocasiones perdía la pista de lo que estaba pasando en el terreno de juego porque en las gradas había otro partido. Y como si de uno de tenis se tratara, miraba alternativamente a un lado y al otro; a mi izquierda, la afición de mi equipo, que buscaba un nuevo doblete; a mi derecha, la del Sevilla, que luchaba por el segundo suyo. Y tengo que decir, que tanto visual como acústicamente, los de Nervión ganaron por goleada. Y no sólo durante el partido, sino que además, después de acabar, los rojiblancos celebraron más el subcampeonato que los azulgranas el campeonato. Un auténtico espectáculo. Se te ponía la piel de gallina y te podías llegar a emocionar aún siendo del rival. Eso, sumado a aquello de "...Y es por eso que hoy vengo a verte..." me hace saber que algún día pagaré una entrada en el Ramón Sánchez Pizjuán sólo por vivirlo en directo. Debe ser una experiencia futbolística inolvidable estar en ese estadio lleno hasta la bandera mientras la megafonía reproduce a todo volumen y/o la afición canta a capella el himno más bonito jamás escrito en la lengua de Cervantes. Porque en ese momento, lo tengo claro: cuando suena 'El Arrebato', todos somos del Sevilla.





©Miguel Pérez Duque 2016 Todos los derechos reservados.







viernes, 6 de mayo de 2016

ISCO, EL MAGO ESCONDIDO


Francisco Román Alarcón Suárez, Isco, es uno de esos futbolistas que algunos ponen a la altura de las estrellas mientras que otros pretenden meter bajo tierra. Al igual que ocurre con Karim Benzema, que pasaba con Guti y con tantos y tantos otros jugadores cuyas virtudes parecen, y digo bien, parecen, solamente estéticas. Aunque a día de hoy, yo podría definir al del Arroyo de la Miel de la siguiente manera: es un súperclase que debe mejorar su eficacia. Con todo lo que tiene de bueno y todo lo que tiene de malo esa afirmación. Un placer y un espectáculo para la vista, desesperante por imprevisible para el rival, pero que debe aprender a elegir mejor el momento y el recurso, para no desesperar también a sus compañeros y entrenador.


Lo primero que tengo que decir de Isco es que puede, debe y tiene que dar mucho más de lo que está dando. Puede porque ya lo ha demostrado, debe porque está en un momento clave de su carrera y tiene porque tanto por edad como por condiciones futbolísticas su techo está lejos del nivel que nos ha enseñado. En 2012, hace cuatro años ya, recibió el 'Golden Boy' que lo coronaba como mejor futbolista del mundo sub-21 y debutó con la Selección Española con apenas 20 años. Al año siguiente, ganó el Trofeo Bravo al mejor jugador joven de Europa, tras proclamarse Campeón de la Eurocopa sub-21, lo que refrendaba el premio anterior y lo confirmaba como la mayor promesa del fútbol a este lado del Atlántico...



Y curiosamente, cuatro años después, parece que no acaba de dar el salto de promesa a realidad, como prueba el hecho de que en su tercera temporada en el Real Madrid no ha acabado de asentarse en el equipo titular y como indica el dato de que no fue seleccionado para la Eurocopa 2012 (algo bastante lógico teniendo en cuenta su edad y que en ese momento una plaza en la lista de la Campeona de Europa y del Mundo era muy cara), ni para el Mundial 2014 (algo bastante llamativo después de haber tenido un papel protagonista en el Madrid Campeón de Copa y de Europa) y sobre todo, cuando parece tenerlo difícil para entrar en la convocatoria de esta próxima Eurocopa 2016, aún habiendo bajas importantes en el centro del campo y la delantera dada la renovación que está llevando a cabo Vicente Del Bosque (que ha dejado de llamar a Villa y Torres), sumado al retiro de algunas 'vacas sagradas' (Xavi y Alonso)  que jugaban del centro del campo hacia adelante, en una de las plazas a las que debería aspirar Isco, más teniendo en cuenta que todavía no sabemos si jugaremos con dos delanteros, con uno o incluso sin '9', lo que significa que podríamos llegar a formar con hasta cinco o seis centrocampistas en el 'once' titular. 





Es un hombre que siempre ha tenido grandes estrenos en sus equipos:

En 2010, debutó con el Valencia (que lo había fichado en 2006 a los 14 años para su cantera), anotando dos goles contra el Logroñés en un partido de Copa, pese a lo cual siguió jugando en el filial, que ese año acabaría ascendiendo a Segunda B.

En 2011, el Málaga lo 'repatria', abonando los 6 millones de euros que figuraban en su cláusula de rescisión. Su primer partido en La Rosaleda finaliza con un rotundo 4-0 al Granada, en el que el pequeño mediapunta lleva la manija del ataque del equipo de La Costa del Sol. La temporada acaba con los blanquiazules en el cuarto puesto de la tabla, clasificándose por primera vez en su historia para la Liga de Campeones, y nuestro protagonista siendo elegido Jugador Revelación de la Liga.

En 2012, se estrena en la máxima competición continental con un doblete en la victoria por 3-0 frente al Zenit, siendo premiado como mejor jugador de esa jornada de Champions. Los malaguistas caen en unos históricos cuartos de final frente al Dortmund, mientras que Isco, que se siente cómodo e importante en un equipo hecho a su medida,  acaba la temporada con 12 goles, su mejor registro desde que es profesional. Las grandes actuaciones del malagueño llaman la atención de equipos europeos y el Málaga no pierde tiempo y le renueva, mejorando su ficha y ascendiendo su cláusula de rescisión a 35 millones de euros, apenas 5 más de los que acaba pagando el Madrid (por petición expresa de Zidane, las vueltas que da el fútbol, su actual entrenador), por hacerse con sus servicios, después de que el jugador declinara la propuesta del City de Pellegrini, su padre deportivo, con el que creció en La Rosaleda. Deja tal huella en el equipo de su tierra en sólo dos temporadas que el jeque Al Thani intenta retirar su dorsal '22', aunque la Liga no se lo permite. 


Y en 2013 fue el protagonista de la victoria del Real Madrid frente al Betis en la primera jornada de Liga, 2-1, dando la asistencia del primer gol y marcando el de la victoria.


En lo que siguió de temporada, alternó el banquillo con el campo, pero siempre teniendo muchos minutos, hasta acabar el año de su debut con unos números muy buenos: 53 partidos jugados, 11 goles y 9 asistencias. Fue protagonista en las finales de Copa y Champions conquistadas ante Barcelona y Atlético respectivamente. La temporada siguiente, 2014-2015, todavía con Ancelotti, batió el récord de imbatibilidad del club cuando estuvo más de 30 partidos seguidos sin perder, formando un centro del campo mágico junto a Modric, Kroos y James, periodo durante el cual los blancos conquistaron la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes. Un servidor nunca ha visto jugar al Madrid tan bien en la época moderna, tendría que remontarme a la 'Liga de Valdano' para recordar un fútbol de ese nivel, aunque esto, por supuesto, es opinión y no información. Y esta temporada, que sin duda estaba siendo su peor a nivel individual, empezó a enderezarse cuando Zinedine Zidane tomó las riendas del equipo dándole más protagonismo, si bien es cierto que en ocasiones se ha visto beneficiado por sanciones y lesiones. 





Gustos aparte y dado que parece haberse instalado un debate James-Isco en la opinión pública, tengo que reconocer que yo siempre me he decantado claramente por el colombiano. Pero no es sólo que me guste más, sino que me parece un jugador más hecho, más eficaz, creo que está un escalón por encima. Hablo de goles, de asistencias, de trabajo defensivo, de no regatear de más y de no perder balones 'tontos', de mejor toma de decisiones, de ser más práctico...Y siempre he dicho que, aunque muchos aficionados puedan preferir a Isco por resultarles más vistoso, ningún entrenador elegiría al español frente al sudamericano. Es posible que yo tenga razón y que simplemente James tenga un problema personal con Zidane, o no esté teniendo buena actitud, no entrene con toda la intensidad que debiera...es posible que simplemente yo me equivoque y Zizou vea cosas que yo no veo (que para eso sabe un rato más que yo de esto)...o simplemente, es posible, por no decir probable, que el antiguo mago francés, salvando las siderales distancias, se vea más reflejado en el actual mago español (de hecho en alguna ocasión dijo "me recuerda un poco a mí") y que le guste más su estilo de juego, pues en lo que se refiere a la clase y la elegancia, el pase, el control, el tiro, la conducción y la capacidad regateadora, el talento puro y lo que transmite a la grada entre otros intangibles, Isco es uno de los mejores futbolistas del panorama nacional.


Como barcelonista, no le puedo desear éxitos con su actual club, aunque independientemente de lo que yo desee, el que juega en el Madrid con cierta continuidad siempre acaba ganando títulos, y de hecho él ya los ha conseguido. Sin embargo, como seguidor número 1 de La Selección, que es su selección, mi selección y nuestra selección, y no lo olviden, mi primer equipo, quiero que le vaya lo mejor posible, pues estoy convencido de que gran parte del futuro de La Roja pasa por los trucos al rival y los tratos de balón del '22' blanco. Y sobre todo, como aficionado al fútbol, espero que reconduzca su carrera de manera que explote todo lo que lleva dentro. Tiene magia, pero está escondida; que la saque y que le dé vida...





©Miguel Pérez Duque 2016 Todos los derechos reservados.

miércoles, 13 de abril de 2016

LAS MUJERES DE ROJO


En la ficción de la película 'La Mujer de Rojo', se cuenta la historia de Teddy Pierce, un solterón maduro al que le cuesta relacionarse con mujeres y que se da cuenta de que tiene que cambiar cuando conoce a Charlotte, completamente vestida de rojo e imitando la famosa escena de Marilyn Monroe en la que se le volaba el vestido al estar encima del respiradero del metro. El protagonista se vuelve loco y empieza a maquinar cómo seducirla, aunque ni se imagina cómo reaccionará ella...

En la realidad de mi vida, el solterón (que no sé si ya debe considerarse 'maduro') soy yo, y aunque nunca he tenido problemas con las artes amatorias, me di cuenta de que tenemos que cambiar cuando conocí a las mujeres de rojo. Me volví loco cuando las vi ayer, en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, clasificándose  para la Eurocopa de 2017 al derrotar a la República de Irlanda. Les estoy hablando de la Selección Española Femenina y les voy a contar por qué tenemos que dejar que nos seduzcan, aunque ni me imagino cómo reaccionarán ustedes...


Todo comenzó cuando en la tarde del lunes, anteayer, me encontré por casualidad, mientras navegaba por la red, con el siguiente anuncio: "Martes 12 de abril, 18:00, Ciudad del Fútbol de Las Rozas: España-Irlanda. Partido clasificatorio para el Europeo femenino de 2017. Entrada gratuita hasta completar aforo".


¿Qué plan mejor iba a tener para esa tarde libre? Volver a la Ciudad del Fútbol, en la que estuve hace muchos años, pero no desde que vivo en Madrid, a ver un partido allí, cosa que nunca había hecho, y además uno definitivo para la clasificación para un torneo femenino, algo de lo que tampoco había disfrutado a este nivel...






Por las cosas del transporte público de Madrid, sumadas a las mías, que no soy el más habilidoso para el tema de la orientación, llego al partido 10 minutos tarde. Me pierdo los prolegómenos y la liturgia de los himnos, algo que me encanta presenciar en estos encuentros de tipo internacional. Pero bueno, ya estoy allí y lo primero que me llama la atención es que el campo en el que se disputa el partido sólo tiene una grada. La lateral del lado de los banquillos, en los fondos ninguna.Y lo segundo que me sorprende es que está prácticamente llena. Hay algunos asientos sueltos libres entre el gentío, y tengo la suerte de que uno de esos está justo a media altura de la grada y frente a la línea divisoria, mi lugar favorito para sentarme a disfrutar de un partido. Creo que es donde mejor se ve el fútbol, con la perspectiva suficiente para que la vista te llegue a lo largo de una portería a la otra y a lo ancho entre las dos bandas.


Nada más ponerme cómodo, una jugada en banda de Alexia Putellas arranca un "¡Ooohh!" de la grada, aunque el centro posterior no acaba por definirse. Debo reconocer que antes del partido de ayer, la extremo izquierdo del Barça era la única jugadora de la que tenía conocimiento, aparte, claro está, de la súper estrella y goleadora Vero Boquete. Precisamente estas dos jugadoras fueron protagonistas de la primera acción del partido, cuando un penalti cometido sobre la primera fue ejecutado por la segunda y detenido por la portera irlandesa. Esto fue antes de que yo llegara al campo, y por buscarle el lado bueno, no me perdí el primer gol. Tuve la suerte de que a mi lado se sentaba una aficionada, jugadora amateur por lo que pude saber, que además era una gran entendida en lo que a fútbol femenino y a las chicas de La Roja se refiere. Gracias a ella, me fui enterando de nombres y datos de varias jugadoras. 






En la media hora larga que pude ver del primer acto, las españolas, como no podía ser de otra manera, mandaron en lo referente a la posesión y la intención de juego. Pero estuvieron imprecisas en el remate y tuvieron un par de descuidos defensivos que provocaron que al final, en lo que a ocasiones o llegadas claras se refiere, la cosas quedase equilibrada, con un par para cada lado.


La segunda parte fue otra historia. El míster Jorge Vilda daría las indicaciones oportunas además de hacer un par de cambios, y el equipo mejoró. El primer gol llegó tras una jugada en la que combinaron en una hermosa pared en banda izquierda la recién ingresada Vicky Losada y la citada Alexia Putellas, que puso un centro raso al primer palo en donde esperaba la gran Vero Boquete (única futbolista española que ha ganado la Champions League, considerada permanentemente entre las cinco mejores de Europa y las diez mejores del mundo), que como buena '9', no dudó en tirarse al suelo para mandarla adentro en el primer palo. España siguió mandando, con una imperial Virginia Torrecilla (para mí la mejor del partido), que es el tipo de mediocentro que todo entrenador quiere tener: con presencia física y con calidad, roba, distribuye, pasa en corto y en largo, ayuda en defensa y se suma al ataque, y una destacada actuación de la mediapunta Amanda Sampedro, con su juego imprevisible entre líneas, eléctrica, muy rápida y habilidosa, la más desequilibrante de las nuestras al menos según lo que pude ver ayer. El segundo tanto, demostrando el acierto de Vilda en el cambio, llevó la firma nuevamente de Vicky, en la asistencia, y otra vez de Vero, en el remate de cabeza a la altura del punto de penalti de un preciso centro desde la banda izquierda. En los últimos compases del partido,  Jenni Hermoso aprovechó los pocos minutos de los que dispuso y un balón suelto en la frontal para establecer el 3-0 definitivo con un preciso y sutil remate de zurda que entró junto al palo de la portería irlandesa.


Después del pitido final, todas las chicas se abrazaron en el centro del campo y agradecieron el apoyo de los aproximadamente 1.000 afortunados que estuvimos allí. Algunas se acercaron a la grada a firmar autógrafos y sacarse fotos, muchas de las cuales sacaron ellas mismas con el móvil de los aficionados y el grupo detrás. La más solicitada de lejos, Vero Boquete, que no sólo fue la bigoleadora del encuentro sino que lo es todo en esta selección: capitana, estrella y líder, manda mucho en el campo y se nota que también en el vestuario. Me enteré por la entendida aficionada que se sentaba a mi lado de que celebra sus goles haciendo el gesto del pulpo en homenaje a su tierra gallega. "¡Vero, eres mi 'ídola'!", le gritó una niña cuando se acercó a la grada. Mayoría de público femenino, con una gran presencia de escuelas de fútbol de chicas, entre las que distinguí la del Rayo Vallecano, en medio de otros escudos más modestos que escapaban a mi control.






Ayer por primera vez en mi vida presencié un partido de fútbol de categoría absoluta en el que no escuché ni un solo improperio durante 90 minutos. Un ejemplo de juego limpio en el campo y en la grada. Es casi imposible que el fútbol femenino llegue al nivel físico, y sobre todo mediático, que tienen los partidos de hombres. Pero es imposible, sin el "casi", que el fútbol masculino llegue al nivel de deportividad y compañerismo que se ve en los partidos de mujeres. La entrada gratuita fue uno de los atractivos que me llevaron ayer a la Ciudad del Fútbol. Pero a partir de hoy puedo decir que pagaría gustosamente por ver el espectáculo que dan estas chicas sobre el terreno de juego. Y me comprometo a seguir conociendo más a fondo este otro fútbol que tanto y tantos desconocemos. A seguir aprendiendo de ellas y con ellas. Estuve en cuerpo en Madrid en la clasificación para la Eurocopa de 2017 y estaré en alma en los Países Bajos cuando se dispute la fase final del torneo.


Desde aquí pido todo el apoyo para el fútbol femenino español, pongamos nuestro granito de arena para que siga creciendo y por qué no, soñar con que, igual que hicieron los hombres, un día Las Mujeres de Rojo se conviertan en Las Chicas de Oro.





©Miguel Pérez Duque 2016 Todos los derechos reservados.
















viernes, 25 de marzo de 2016

GRACIAS, FLACO; HASTA SIEMPRE, MAESTRO


Mañana soleada y ociosa de Jueves Santo en Madrid. Llego a casa después de un paseo, conecto la radio y escucho el final de la noticia: "Johan Cruyff, descanse en paz".


Un escalofrío recorre mi cuerpo. Por un momento me quedo paralizado, boquiabierto, ojiplático, pensativo e impactado. No me lo puedo creer...


Enseguida vienen a mi mente recuerdos de  mi niñez. Recuerdos de hace un cuarto de siglo. Recuerdos de cuando empecé a seguir el juego más bonito del mundo. Recuerdos del tiempo en que empecé a aficionarme al fútbol. Recuerdos del momento en que abracé la fe blaugrana.


Me abordan imágenes imborrables del Dream Team en la televisión del salón de mi casa, allá por el comienzo de los años '90. Imágenes mías de niño con la camiseta del Barça. Imágenes de las celebraciones de 'las ligas de Tenerife'. Imágenes del ídolo  de mi infancia,  Hristo Stoichkov, saltando puño en alto en un Camp Nou lleno hasta la bandera, del gol de Koeman en Wembley, del hat trick de Romario al Madrid. Imágenes con mi padre en la Peña Blaugrana de Santa Cruz de La Palma, mi localidad natal.


He querido esperar hasta última hora del día para escribir y publicar este artículo en frío, y no dejarme llevar por la emoción del momento. Creo que ya no estoy en 'shock', y puedo decir que esta es la muerte de alguien a quien no conocía personalmente que más he sentido...



En la temporada 73-74, el fútbol español abrió sus fronteras a los extranjeros. Y qué mejor manera de estrenar esa etapa que con la llegada del mejor jugador del momento. Aterrizó como Balón de Oro (luego ganaría otros dos) y con tres Copas de Europa consecutivas ganadas como estrella del Ajax. En su primera temporada, y después de 14 años de sequía, le devolvió la Liga al Barça. En la última, se despidió conquistando la Copa. Para el recuerdo, el 0-5 en el Bernabéu con gol suyo incluido. Como intangibles, su  estilo, su elegancia, su personalidad, su liderazgo y su carácter.


Capitaneó a Holanda en el Mundial del '74 hasta la final, en la que se convirtió en el único subcampeón de la historia más recordado que el campeón. Se erigió en el Mejor Jugador del torneo y en la pieza clave de la que fue conocida como 'La Naranja Mecánica'. Esa fue su derrota más dolorosa como jugador, y algunos dicen que le afectó tanto que marcó un antes y un después en su carrera. No en vano, ese fue el último año en que fue elegido Balón de Oro. Tuvo la oportunidad de redimirse en 1978 en el mundial que se celebró en la Argentina de Videla, pero rechazó que su figura se relacionara de manera alguna con la del dictador. Genio y figura hasta la sepultura. Los suyos volvieron a llegar a la final, nueva derrota de la Selección Holandesa contra la Albiceleste del 'Matador' Kempes. Nunca sabremos lo que habría pasado con Johan sobre el campo...o sí, pero no lo podremos demostrar.


Se estrenó como entrenador en el Ajax, conquistando la Recopa, y a los dos años, en 1988, aterrizó en Can Barça. Repitió con la 'Copa de Europa de campeones de Copa' en su primera temporada en España. En la segunda, una Copa del Rey ganada al Madrid le salvó el puesto. Después, entre 1990 y 1994, llegó la magia. A día de hoy, sigue siendo el único técnico de la historia del Barça que ha conseguido ganar cuatro títulos de Liga consecutivos. Y siempre será el primero que ganó la Copa de Europa para el club, su mayor éxito como entrenador. Por cierto, la última que se disputó antes de que se inaugurara el actual formato y denominación de 'Liga de Campeones'.


Pero por encima de las victorias, dejó un estilo. Abrió una nueva etapa en la historia del club. Marcó un punto de inflexión en el fútbol español, que no obstante, también se tradujo en títulos: en los 71 años previos a su llegada, el Barça  contaba con 42 trofeos en sus vitrinas; en los 27 años posteriores a su aparición, ha añadido los mismos 42. Su impronta y su herencia han convertido al Fútbol Club Barcelona en el mejor equipo del siglo 21.





Fue un genio en el terreno de juego y en los banquillos, pero también en el vestuario y en las salas de prensa. Entre mis recuerdos balompédicos predilectos, está el primer libro de fútbol que leí, que sigue siendo uno de mis favoritos, y que como no podía ser de otra manera, es el suyo: "Mis futbolistas y yo". Aquí, algunas de sus 'perlas':

-"Todos los entrenadores dicen que hay que correr mucho. Yo creo que hay que correr menos y pensar más. Al fútbol se juega con el cerebro. Hay que estar en el lugar adecuado y en el momento adecuado".

-"Es mejor fracasar con tu idea que fracasar con la idea del otro equipo".

-"Si no puedes ganar, asegúrate de no perder".

-"Jugar al fútbol es muy sencillo, pero jugar un fútbol sencillo es lo más difícil que hay".

-"Para ganar tienes que marcar un gol más que el rival. Yo prefiero 5-4 que 1-0".

-"Sólo hay un balón; si lo tienes tú, no lo tiene el rival".

-"Mis delanteros sólo deben correr 15 metros, a no ser que sean estúpidos o estén durmiendo".

-"Yo creo que todos los jugadores deben ser capaces de jugar en todas las posiciones. Por eso es tan importante que escuchen en las charlas tácticas".

-"Salid y disfrutad". (A sus jugadores antes de la histórica final de Wembley).

-"Pongo a mi peor hombre a marcar al mejor suyo y jugamos 10 contra 10." (Refiriéndose al Chapi Ferrer, gran marcador técnicamente limitado).

-"Si Manolo (Atlético de Madrid) lo mejor que hace es desmarcarse, no lo marcamos".

-"Este juega con los puños cerrados, sufre, no nos interesa". (A Charly Rexach mientras ojeaban a un jugador).

-"El dinero en el campo y no en el banco."

-"El fútbol empieza siendo una democracia y acaba en dictadura, porque al principio, todos opinan, pero al final, sólo uno decide. Lo hace el jugador ante el balón, el entrenador frente a la alineación y el presidente en el momento de las grandes decisiones".





Entrenaba para lo mismo que jugaba: divertir y divertirse, hacer un fútbol bonito y ganar. De los cuatro grandes del fútbol (Di Stéfano, Pelé, Maradona y él mismo), sólo Don Alfredo y nuestro protagonista triunfaron como técnicos. Pero tal y como dijo Jorge Valdano, "Johan Cruyff fue el único en la historia en marcar el fútbol como jugador y como entrenador".


En mi artículo dedicado a Leo Messi, escribí sobre él que 'a los puntos' ganaría una hipotética clasificación matemática como mejor jugador de todos los tiempos. Porque fue el único que triunfó por todo lo alto con su club, el Ajax (3 Copas de Europa) y con su selección, Holanda, subcampeón del mundo siendo el mejor jugador de la competición.


Precisamente de 'La Saeta Rubia' dijo el de Ámsterdam que había sido su único ídolo. Siempre elegante y respetuoso con el rival, un caballero del fútbol. Otro, Emilio Butragueño, a pesar de ser santo y seña del eterno rival, reconoció que el holandés fue la referencia de su infancia.


En el Barça siempre llevó el '9' a pesar de ser un '10'. Pero sus tardes más gloriosas las vivió con el Ajax y la Selección Holandesa, por los que puso el '14' de moda permanente, de manera que se dejó de ver como un número de suplente y pasó a ser 'el de Cruyff'. Muchos futbolistas de su época y posteriores lo llevaron, en homenaje al ídolo, profesionales y aficionados, incluido el que suscribe.


El 24 de marzo de 1985, el Barcelona ganaba en Zorrilla la liga del "¡Urruti, t'estimo!", después de una sequía de 11 años, precisamente desde que 'El holandés volador', 'El Tulipán de Oro', la conquistara en el año de su llegada a la Ciudad Condal.

El 24 de marzo de 2007, este culé veía por primera vez in situ un partido del (otro) equipo de su corazón. Fue en el Bernabéu y la Selección Española de Luis Aragonés derrotaba por 2 a 1 a Dinamarca con sendos golazos de Villa y Morientes. Se estaba gestando la España de la Triple Corona, que dado que su columna vertebral provenía de La Masía y del 'modelo Barça', también le debe parte de su gloria al gran Johan Cruyff.

El 24 de marzo de 2016, que para mí ya será el día de las efemérides futbolísticas, nos dejó para siempre un tipo genuino. Tal vez, el único cuyo legado es superior a su obra.


En 1991, superó una insuficiencia coronaria y se convirtió en el protagonista de una campaña anti tabaco en la que declaraba: "En la vida he tenido dos vicios, el fútbol y el tabaco; el fútbol me lo dio todo, el tabaco casi me lo quita".



Aquel partido lo ganó. Respecto a este, recientemente había declarado: "Tengo la sensación de ir ganando 2-0 al descanso. Pero todavía queda la segunda parte". Fiel reflejo de su forma de ser, que también fue la que tuvo de jugar y de entrenar; osado, optimista y ganador hasta las últimas consecuencias. Porque el fracaso es no intentarlo y porque un esfuerzo total es una victoria completa. Así que se fue como llegó y murió como vivió; ganando.


Con Johan no sólo se va uno de los más grandes jugadores y entrenadores que ha dado el deporte. Con él se va un pedazo de mi infancia, una parte de mi vida. Y quién sabe si con Cruyff, a todos los que formamos la gran familia del fútbol (periodistas, aficionados, jugadores y entrenadores), no se nos va, también, el personaje más influyente de la historia de este juego...






©Miguel Pérez Duque 2016 Todos los derechos reservados.

jueves, 3 de marzo de 2016

EL ZORRO DEL DESIERTO


Erwin Rommel (Heudenheim an der Brenz, 15 de noviembre de 1891 - Ulm, 14 de octubre de 1944), fue un militar alemán, el más famoso de los mariscales de campo, que durante la Segunda Guerra Mundial y debido a su habilidad como comandante recibió el apodo de 'Zorro del Desierto'. Además de por sus proezas militares, fue recordado por su caballerosidad para con los adversarios.

Aritz Aduriz (San Sebastián, 11 de febrero de 1981 - ), es un futbolista español, el más en forma de los delanteros centro, que durante la temporada 2015-2016 y debido a su habilidad como goleador recibirá el apodo de 'Zorro del Desierto'. Además de por sus gestas futbolísticas, será recordado por su nobleza para con los rivales.


Hay cosas que no se cuentan en los medios, al menos no en los de ámbito nacional, y que no forman parte de la sabiduría popular. Mi cuñado, bilbaíno de pro, futbolero donde los haya y athleticzale hasta la médula, me cuenta el origen del apodo de 'Zorro' que tiene Aduriz:

-"Se lo puso el difunto y gran periodista José Iragorri, muy conocido en el entorno del Athletic y de Vizcaya. Retransmitía los partidos en Radio Popular y a cada jugador le ponía un mote". 
-"¿No sería el de "bacalao, bacalao, bacalaaaooo...?"- pregunto desde la curiosidad y la ignorancia.
-"El mismo. Murió de cáncer. Le pusieron su nombre a la sala de prensa del Nuevo San Mamés".


Vale, entonces sé quién fuiste, José. Qué bonito homenaje te hizo tu club. Sirva este artículo a modo también de modesto reconocimiento a tu persona. Era emocionante oírte cantar un gol del Athletic. Nunca te escuché en directo porque no he vivido en Bilbao, pero en reportajes y recopilaciones radiofónicas y televisivas, incluso en Youtube, más de una vez. Lo sentías de verdad, y aquello a lo que se le pone pasión, suele salir bien. Tu apodo de 'Zorro' lo completo yo con 'del Desierto' porque ahí es donde juega Aduriz. En el 'desierto' de los jugadores 'mayores' que tiran del carro, que son referencias en sus equipos y que deciden partidos. A su edad y en nuestra liga, es un desierto en el que está sólo él.


Una de las frase más populares de Erwin Rommel, el 'Zorro del Desierto' original, rezaba: "En combate cercano, la victoria es del que tiene una bala más en el cargador". Y en nuestro fútbol, Aritz Aduritz es quien tiene siempre esa bala de más. Lo sabe su entrenador, Ernesto Valverde, recién renovado esta misma mañana. Lo saben sus compañeros. Y lo sabe él el primero. Y también la sabia afición de San Mamés, que lo reconoce como a pocos. Y cualquier medio entendido o buen aficionado al fútbol. Y por consiguiente y por descontado, creo y espero, lo sabe Vicente Del Bosque, el seleccionador nacional. De hecho, no me cabe la menor duda después de que anoche declarase: "Si a Aduriz le pide todo el mundo, no vamos a ser los más listos nosotros".





Y es que en la noche de ayer (Athletic 4-1 Deportivo), se produjo el hecho que me animó a escribir este artículo: Aritz Aduriz llegó a los 30 goles en el total de la temporada, convirtiéndose en el cuarto jugador de la historia de nuestra liga que conseguía un hat-trick con 35 años. Los tres primeros fueron Mundo -máximo goleador de la historia del Valencia-, Puskas -uno de los mejores delanteros centro que ha dado el fútbol-, y Di Stéfano, para algunos, el mejor futbolista de todos los tiempos. Y todos ellos lo consiguieron hace más de 50 años, cuando la media goleadora de los partidos era el doble y jugaban cinco delanteros contra dos defensas.


Porque el guipuzcoano no es que esté bien a los 35, es que está mejor que a los 25. Está mejor que nunca. Desde que volvió al Athletic, temporada tras temporada, mejorando sus registros y subiendo su nivel. Si bien hace un par de años esa condición recaía, a mi entender, sobre Radamel Falcao, y en los últimos tiempos ha sido Cristiano Ronaldo el merecedor de tal título honorífico, creo que a día de hoy, el reconocimiento de mejor cabeceador del mundo tiene que ser para Aritz Aduriz.


Jugador con carácter y de sangre caliente, lo hemos visto encararse y 'picarse' con multitud de rivales. Pero nada de pisotones a destiempo, codazos sin balón de por medio o agresiones por la espalda. Siempre de frente. Duro pero noble. Coincidió con Xabi Alonso en sus inicios en el fútbol base en el Antiguoko. Su primer equipo profesional fue el Aurrerá de Vitoria,  con el que disputó 25 partidos y no hizo ni un solo gol. Después pasó 3 años en el filial, el Bilbao Athletic, con 82 partidos y 18 goles, llegando incluso a debutar en Primera. Pero no convenció...lo dejaron ir al Burgos, aún en 2ªB,  en donde hizo 16 goles, lo que le valió para que los ojeadores del Valladolid, de Segunda, se lo llevaran a Pucela, donde acabaría su primera temporada con 14 tantos. A mitad de la segunda, la 2005-2006, hace diez años ya, volvió por primera vez a Bilbao... 



El Athletic luchaba desesperadamente por la permanencia, mientras que las urgencias de los blanquivioletas eran otras, las económicas. Se convirtió en uno de los traspasos más caros de la historia del club de la capital castellana, con 3 millones de euros. 6 goles en medio año ayudaron sobremanera al club de Ibaigane a conseguir la salvación. A la sombra de Llorente, acabó esa segunda etapa con 23 goles en 90 partidos en dos temporadas y media. Fue vendido al Mallorca por 5 millones en contra de la opinión de gran parte de la afición. En sus dos años en la isla fue el máximo goleador del equipo, consiguiendo la salvación en la primera temporada y un puesto en la Europa League en la segunda. Esta vez eran los baleares los que necesitaban vender y por eso lo fichó el Valencia, de Champions en ese momento. Una gran primera mitad de temporada lo llevó a debutar con España. Pero fue relegado al banquillo en la segunda vuelta por Soldado, pese a lo cual acabó la temporada con 14 goles, su récord desde que jugaba en la élite. Al año siguiente, al 'obstáculo' del delantero valenciano se sumó el de Jonas, aunque siguió siendo un suplente importante, aportando goles.







A los 31 años, volvió definitivamente, en lo que algunos creyeron que sería un retiro dorado, al equipo de su vida, que lo firmó por 3 años. Anotó 18 goles en sus dos primeras temporadas y 26 en la tercera, consiguiendo el Trofeo Zarra al máximo goleador nacional y la histórica participación en Champions League. Renovado, empezó esa campaña estrenando el Nuevo San Mamés y la acabó jugando la final de la Copa del Rey. Esta temporada, diez años después de su primera vuelta a casa, la comenzó conquistando la Supercopa de España frente al Barcelona, su primer título como profesional. Además, fue el jugador más destacado, elegido como el mejor de la final merced a su hat trick en el partido de ida que los rojiblancos ganaron por 4-0 y a su gol en el encuentro de vuelta para empatar el de Messi en feudo blaugrana.



Este es un blog de fútbol y no quisiera dedicarle ningún tiempo ni espacio a los politiqueos que tan poco me interesan y tanto me asquean, pero sólo por si sirve mínimamente para sacar a alguien de su error y para el bien y la paz de Aritz, La Selección y el fútbol, voy a dejarlo claro: en la pasada final de Copa del Rey, disputada en el Camp Nou entre Barcelona y Athletic, las cámaras captaron una imagen de nuestro protagonista sonriendo mientras sonaba (y era pitado) el himno. Una desafortunada casualidad que muchos, ya fuera por 'anti vascos' o por 'anti Athletic', aprovecharon para crucificar al delantero donostiarra, quien no perdió el tiempo en aclarar: "En la final de Copa durante el himno encontré a mi familia en la grada y me salió una sonrisa. Esa es la verdad. El que quiera buscar otras cosas que las busque". 



Y yo me pregunto, ¿pero de verdad alguien puede ser tan retorcido como para pensar que Aduriz se estaba riendo de la pitada al himno, sabiendo el escarnio público al que sería sometido por eso? Y yo me respondo, pues sí. Por suerte o por desgracia, para bien y para mal, en este país tenemos de todo. Pero somos muchos más los sensatos, gracias a Dios. Yo te creo, Aritz. Y te quiero en mi selección y en la convocatoria. La mayoría de nosotros te creemos y te queremos. Además, recientemente ha declarado: "Sería un sueño jugar la Eurocopa". A mí, como español y como aficionado número 1 de La Roja - y muy pocos en este país pueden decir que son de La Selección antes que de sus equipos-, con eso me da y me sobra. No necesito medir la 'españolidad' de los convocados, ni hacerles un análisis de sangre, no hay termómetro para eso y cada uno lo siente a su manera. Me vale con su profesionalidad, me satisfacen sus condiciones futbolísticas y me llena su competitividad. Además de su ilusión por estar en el torneo. Otros muchos que saben que tienen plaza asegurada no han manifestado ese entusiasmo. Y a los que no estén convencidos, los convencerá él con su entrega, su juego y sus goles. Estoy seguro.



Con perdón de Aduriz (que no sé si algún día leerá estas líneas), y con el permiso de todos mis lectores, haré una breve referencia a mi trayectoria deportiva, amateur, por supuesto. A los 24 años me rompí el menisco interno y a los 28 los ligamentos cruzados y el menisco externo, ambas lesiones jugando al juego más bonito del mundo. Ese fue mi adiós como futbolista aficionado. Entonces decidí pasarme al running. Y ahora viene el momento en el que explico por qué Aritz Aduriz, al que no tengo el gusto de conocer, y un servidor, nos reímos de todos aquellos que dicen que "a los 30 años ya eres viejo para el deporte". A los 30 no había participado en ninguna carrera, a los 31 acabé mi primera maratón en 3:35, a los 32 mejoré mi tiempo corriéndola en 3:32, y este año, a los 33...ya veremos. Dice el dicho que 'más sabe el Diablo por viejo que por diablo'. Ser viejo lo único que te quita es tiempo de vida. Pero, en lo que al deporte se refiere, todo lo que te da es experiencia en tu disciplina, conocimiento de tu cuerpo y fortaleza mental. En mi caso y en del '20' del Athletic, del que podríamos decir que 'más sabe el Zorro por viejo que por zorro'.


También se decía, en el salvaje y lejano Oeste, que allí imperaba 'la ley del más fuerte'. Curiosidades de la vida, en el norte y en Bilbao, el próximo mes de octubre, tendrá lugar la única maratón nocturna del circuito nacional. Y es posible que yo consiga mi mayor logro deportivo el mismo año y en la misma ciudad en la que Aritz Aduriz, el mejor goleador español del momento y el Zorro del Desierto, ha puesto La Catedral de Europa a sus pies y ha impuesto su ley: la ley del más viejo.





©Miguel Pérez Duque 2016 Todos los derechos reservados.