lunes, 11 de agosto de 2014

EL MOTOR DEL FÚTBOL SE APAGA


Xavier Hernández Creus, Xavi. Si ha sido el creador del juego del mejor Barcelona de la historia, que a su vez es posiblemente el equipo más grande de todos los tiempos -único en ganar todos los títulos que disputaba, 6, en un año-, y al mismo tiempo ha dirigido a la mejor Selección Española de siempre, que puede ser considerada la número 1 de cualquier época, ya que ninguna otra ha hecho el triplete Eurocopa-Mundial-Eurocopa, no me parece excesivo calificar al mediocentro de Terrassa como 'el motor del fútbol'. Con 133 es, sólo superado por su amigo, compañero y capitán Iker Casillas (portero), el segundo futbolista con más internacionalidades con España. En lo que a jugadores de campo se refiere, el que más. Y los 723 partidos que adornan su historial blaugrana -a falta de sumar los de esta temporada y las venideras si las hubiera-, le convierten en el culé con más partidos de la historia. Además, casi 100 goles como profesional le avalan. No está mal para un centrocampista. Sus asistencias, incontables. Por nombrar sólo lo más destacado de su palmarés, en lo colectivo, decir que es Tricampeón de Europa y Bicampeón del Mundo a nivel de clubes y Bicampeón Europeo y Campeón Mundial de selecciones. Antes, con España, había conquistado el Mundial sub '20 en Qatar en 1999 y la Plata Olímpica en Sidney en 2000. En el apartado individual, por hablar únicamente de lo más llamativo, fue elegido como mejor jugador de la Eurocopa 2008, donde comenzó su eclosión de la mano de Luis Aragonés (al que considera el entrenador más importante de su carrera y calificó como "la esencia del fútbol"), mejor constructor de juego del mundo para la IFFHS durante 4 años consecutivos (2008, 2009, 2010 y 2011), mejor centrocampista de La Liga de Campeones para la UEFA (2009) y Balón de Bronce de la FIFA en 2010 y 2011. Además, fue nombrado premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 2012. Hasta aquí los datos.





Y ahora, las opiniones. En los últimos 20 años, que son aproximadamente los que llevo siguiendo el fútbol, he visto muchos centrocampistas mejores que Xavi en el apartado defensivo. Xabi Alonso, sin ir más lejos. También los he visto más completos, como Fernando Redondo, que a mi juicio representaba como nadie el papel de mediocentro único, bastándose él 'solito' para destruir el juego del rival y construir el de su equipo. Incluso los he visto mucho más goleadores y polivalentes, como son los casos de los ingleses Lampard y Gerrard. Lo que no he visto, y creo que no veré, es uno que entienda e interprete el juego como Xavi. Uno que represente de esa manera el 'tiki-taka', que exhiba ese fútbol de toque, que tenga esa mentalidad combinativa, que encarne así el espíritu de un equipo y que defienda de esa forma la posesión. Siendo un futbolista limitado en lo físico, -ni alto ni fuerte ni rápido-, y con una técnica individual discreta -no destaca por su capacidad de conducción, ni por su regate, ni por su habilidad en el uno contra uno- es capaz de manejar el partido a su antojo con otras cualidades, las que le hacen dominar como nadie el juego colectivo. Y mereció ser Balón de Oro en 2010, pero se repartió los votos españoles con Iniesta y de ello se aprovechó Messi, quien ha ganado otros tres a su lado, beneficiándose de él como ya lo hicieran antes Ronaldinho y Rivaldo para recibir tal galardón. Porque Xavier Hernández Creus es un futbolista que hace mejores a los demás.





Joan Laporta, que por diversas razones no es santo de mi devoción, le definió una vez como "el mejor jugador de equipo del mundo". Y al César lo que es del César, aquí el ex-presidente estuvo muy acertado. Nadie tiene ese saber estar en el campo, esa seguridad en el pase, esa visión periférica, esa intuición para el desmarque de un compañero, esa capacidad para, al primer toque y con la misma facilidad, dar un balón atrás que no comprometa a sus compañeros de la defensa o meter otro entre líneas que deje solo a un colega de ataque. Y luego esa jugada tan suya de girar sobre sí mismo para guardar la posesión y escoger sobre la marcha la mejor opción. Uno de esos a los que no les vale ganar de cualquier manera: el estilo es irrenunciable y él siempre quiere mandar en el partido y jugar bien, como le enseñaron en La Masía de pequeño y como ha intentado hacer cada vez que ha saltado a un terreno de juego. Los culés seguiremos disfrutando de él al menos una temporadas más, con su '6' a la espalda. Los españoles y seguidores de La Roja en general, nos quedamos con su recuerdo y su legado, dorsal número '8'. También se le recordará, junto a Casillas, por haber sido el encargado de poner fin, mediante un punto de cordura, a la tensa situación que se vivió entre los internacionales del Madrid y del Barcelona en la temporada 2011-2012. Tras un maratón de Clásicos que los llevaron a enfrentarse en un corto espacio de tiempo en Copa, Liga y Champions, hubo diversos roces que pusieron en peligro la estabilidad de La Selección. Al concluir esa temporada y tras limar asperezas a través de los dos capitanes, los jugadores se volvieron a conjurar para convertir nuevamente a La Roja en Campeona de Europa.


Y después de su cuarta y última participación en un mundial, me queda un pensamiento tan apoyado en estadísticas que se ha convertido en una opinión muy secundada por futboleros de todas las procedencias, ideologías y colores: deja La Selección el mejor futbolista español de todos los tiempos y empieza a retirarse el mejor organizador de la historia de este juego; se está apagando el motor del fútbol...


©Miguel Pérez Duque 2014 Todos los derechos reservados.

martes, 5 de agosto de 2014

EL TIGRE VUELVE A RUGIR


EL GOLEADOR. Así, en mayúsculas. Hace unas semanas, en la entrada que dedicamos a Luis Suárez, lo calificábamos como "el mejor delantero centro del mundo del momento". Tomando como referencia la pasada temporada, podría argumentarlo de mil maneras. Pero probablemente la mejor sea recordar que fue el ganador de la Bota de Oro al máximo goleador de las ligas europeas (sin tirar penaltis), trofeo que compartió con Cristiano Ronaldo (que no es delantero centro).


Sin embargo, si nos vamos tan sólo una temporada atrás, el título honorífico y la consideración de mejor '9' del Planeta Fútbol, era de Radamel Falcao García, el 'killer' colombiano. No en vano, un sabio del fútbol como Pep Guardiola dijo de él, a principios de 2012, que era "probablemente, el mejor jugador de área del mundo". Y a ese nivel siguió hasta que acabó esa temporada y la siguiente, su segunda y última en el Atlético. Tanto fue así, que si el equipo del Manzanares había pagado 40 millones de euros por él al Oporto en el verano de 2011, el Mónaco se lo arrebató dos años después por la friolera de 60 'kilos'. Y allí no lo estaba haciendo nada mal, 11 goles en 19 partidos, hasta que esa desgracia en forma de lesión llamada rotura de ligamentos se cruzó en su camino por segunda vez en su carrera, esta vez en la rodilla izquierda.






Ocho años atrás, cuando jugaba en River, había sido la derecha. Entre medias, casi 200 goles, un montón de títulos, sangre, sudor y lágrimas, y como consecuencia, muchas hinchadas conquistadas. Para ser exacto, las de todos los equipos que defendió: River, Oporto, Atlético y cómo no, la de su querida selección colombiana. Para la tricolor cafetera, marcó nada menos 9 goles en 13 partidos de clasificación para el Mundial 2014 de Brasil. Ese que por culpa de la dichosa lesión no pudo disputar. Ese en el que, curiosamente sin la participación de su mejor hombre, Colombia consiguió la mejor clasificación de su historia, un valiosísimo 5º puesto. Tal vez por eso, James explotó como jugador y como goleador. Pero no tengo la más mínima duda de que al propio '10' madridista, al resto de sus compañeros y a todos y cada uno de los aficionados colombianos, les habría encantado que 'El Tigre' hubiese estado en los campos de Brasil. Y a Falcao, el primero. No obstante, con su corazón roto y su rodilla medio rota, Radamel mandó todas las vibraciones positivas que pudo para que sus colegas dejaran en el mejor lugar posible a su país. Y siempre le quedará esa espina. La de no jugar un Mundial o, como mínimo, la de no haber jugado ESE mundial, que fue 'el mundial de Colombia'. Pero sus compañeros, su seleccionador y su afición, todos, saben que una gran parte de ese éxito es suyo. Porque fue el máximo goleador de la plantilla en la fase de clasificación. Y porque lleva, como pocos, a su país en el corazón.



Y ahora, apenas 3 semanas después de que la fiesta del fútbol acabase y sólo un mes más tarde de que su equipo cayese eliminado, vuelve a los terrenos de juego. Y vuelve como se fue, goleando. Y no un gol cualquiera, sino el primero, el último, el definitivo y el de la victoria. Cuántos partidos de equipos en los que ha jugado habrán acabado 1-0 con gol de Falcao...Esta vez, una falta lateral sutilmente botada por Moutinho sirvió para que 'El Tigre', de tan sólo 177 centímetros de estatura, pero poseedor de un salto prodigioso, se elevara por encima de las torres británicas del Arsenal para cabecear al fondo de las mallas. Y el gol fue 'lo de menos'. Se pasó el partido corriendo, luchando, chocando, participando y arriesgando, demostrando estar totalmente recuperado de su lesión en lo físico, y lo que es más difícil (hablo desde la experiencia, pues como futbolista aficionado también he sufrido esa desgraciada lesión), en lo psicológico. Porque Radamel Falcao es así. Así de valiente y así de profesional. Ya lo dijo Simeone cuando lo dirigía en el Atlético: "entrena para ser el mejor, juega para ser el mejor, se alimenta para ser el mejor, descansa para ser el mejor...", vamos, que vive para ser el mejor. 






Un futbolista que domina prácticamente todas las facetas del juego ofensivo. Con una velocidad considerable y una conducción y capacidad de regate nada despreciables, sus mejores condiciones las explota dentro del área: dominador como pocos de ambas piernas, buen desmarque, oportunista, valiente y con un juego aéreo espectacular (tal vez el mejor cabeceador del mundo), Falcao es sinónimo y garantía de gol. Y además, siempre responde en las grandes citas. Marcó el gol de la victoria en la final de la Europa League de 2011 con el Oporto, de la que fue máximo goleador con la cifra récord de 18 goles en 16 partidos. Y volvió a marcar, un doblete de golazos esta vez, en la de 2012, en aquel 3-0 con la que el Atlético derrotó al Athletic. Obligado el chiste fácil, 'El Tigre' se comió a 'Los Leones'. Además, volvió a ser el máximo goleador de la competición con 12 goles en 15 partidos. Así que fue el principal protagonista de la competición en dos temporadas consecutivas, siendo en ambas campeón y máximo goleador. En la final de la Supercopa de Europa, destrozó al todopoderoso Chelsea con un hat-trick. Y por si fuera poco, en la de la Copa del Rey fabricó el gol del empate de Diego Costa con un jugadón individual y una asistencia de auténtico crack. Sólo la presencia de los 'extraterrestres' Messi y Cristiano le impidió conseguir algún Pichichi de la liga española. Con el Oporto, 72 goles en 87 partidos, 34 y 38 en cada una de sus dos temporadas. Con el Atlético de Madrid, 70 goles en dos temporadas, 36 y 34 respectivamente, sinónimo también de regularidad.



Radamel Falcao, un goleador de los que ha habido pocos y quedan menos. 'El Tigre' está de vuelta; el fútbol, de enhorabuena.





©Miguel Pérez Duque 2014 Todos los derechos reservados.

lunes, 28 de julio de 2014

JAMES, EL JUGADOR VALORADO


Para mí no hay 'sobre' que valga. 80 millones de euros, nada más. Por el Bota de Oro del Mundial, nada menos. Si yo hubiese sido futbolista y me hubiesen preguntado qué premio individual me hacía más ilusión ganar, no me lo habría pensado ni un segundo. Ni el Balón de Oro, ni el MVP de la Champions, ni siquiera el Pichichi de la Liga. Bota de Oro del Mundial. Máximo goleador del Campeonato del Mundo de Fútbol. Y ya puestos a soñar, marcar el gol de la victoria de La Roja en la final llevando el '9' a la espalda (el de Iniesta, vamos). James hizo el equivalente con la tricolor cafetera, a la que llevó a la mejor clasificación de su historia, un 5º puesto alcanzado tras derrotar en octavos de final a Uruguay con un doblete de nuestro protagonista. Y eso sin contar con la ayuda de su compañero y estrella de este combinado, Radamel Falcao.


Los 'premios cualitativos', al igual que las medallas olímpicas en los deportes artísticos, siempre están sujetos a polémica y discusión, planeando sobre ellos la sombra del márketing, las campañas de imagen, los intereses económicos, los compromisos publicitarios...Para muestra, un botón: el Balón de Oro de Messi en el mismo Mundial, acerca del cual hay una unanimidad pocas veces recordada. Unanimidad de que no se lo merecía. A Blatter "le sorprendió", Maradona dijo que era un "premio marketiniano" y periodistas, aficionados y entendidos varios coinciden en valorar el rendimiento de bastantes jugadores por encima de el del futbolista argentino en el pasado campeonato. Por ejemplo, el del propio James. Porque no ocurre lo mismo con los 'premios cuantitativos'. Si eres el que más goles mete, eres el Bota de Oro. Punto. Y James no sólo los metió, sino que hizo sus 6 tantos en dos partidos menos (5) de los que necesitó el Bota de Plata Müller para conseguir tal distinción (5 goles en 7 partidos). Es muy difícil ser el máximo goleador de un campeonato en el que están los mejores goleadores del mundo. Y más si no eres delantero. Y más si tu selección no es una de las más grandes. Y más aún jugando dos partidos menos que tus rivales por el trofeo...






Por eso, a los que dicen que James "sólo" ha hecho un gran mundial, les diría que tuviesen mucho cuidado con esa palabra. "Sólo" no, nada más y nada menos, digo yo. Alguno podrá recordar casos aislados como los de Oleg Salenko, 'pichichi' en USA' 94 (empatado con mi idolotrado Hristo Stoichkov) y Salvatore Schilacci, ganador del premio en Italia '90, que no pasaron a las páginas de oro del libro del fútbol. No tienen nada que ver. El ex de Logroñés y Valencia se vio favorecido por una macrogoleada de Rusia a Camerún en el primer partido de ese mundial, marcando 5 goles. Y el 'Toto' fue un delantero oportunista que tuvo su mes de gloria en aquel campeonato jugado en casa. James, sin embargo, marcó en los tres partidos de la primera fase, hizo los dos goles de la victoria en octavos e incluso permitió a su equipo seguir soñando con el pase a semis convirtiendo un penalti en el partido de cuartos. 




Así que los dos anteriores son las excepciones que confirman la regla. De resto, este galardón es garantía de crack. En la lista de sus ganadores, podemos leer nombres tan ilustres en la historia del balompié como los del propio Stoichkov, Eusebio, Müller ('El Torpedo' y el de ahora), Kempes, Lineker, Suker, Ronaldo, Klose...casi nada. Y lo mejor es que, a diferencia de todos los anteriores, James tiene algo más. No es un hombre de área, ni un rematador, ni un oportunista, ni un goleador nato. Es uno de esos que va y viene, que está sin estar y que llega cuando tiene que llegar. Uno de esos que lidera, que manda, que dirige, que asiste y que también golea. Un '10'. Y a modo de anécdota, señalar que un gol suyo fue elegido el mejor del Mundial. Así que además de ser efectivo, es efectista. Y por todo eso me parece que vale lo que cuesta.





Por poner un ejemplo comparativo, se está hablando de una posible cesión por una temporada de Falcao al Madrid, que pagaría al Mónaco unos 12'5 millones de euros. Sabiendo del rendimiento que es capaz de dar 'El Tigre', un hombre de 30 goles por temporada, no creo que a nadie le pareciese una locura esta operación. Y si dividimos los cerca de 80 millones de euros que ha costado James entre las 6 temporadas que ha firmado, nos da una cifra muy parecida a esos 12'5 millones. El mediapunta no va a meter 30 goles cada temporada, eso es algo que sabemos todos. Pero sí es muy capaz de meter 15 y dar otros 15 en cada uno de los años que jugará en Madrid. Y si damos el mismo valor a la asistencia que al gol, que se lo debemos dar, entre unos y otras suman 30. Los buenos futbolistas se entienden y los grandes equipos hacen mejores a los grandes jugadores. Si este chico fue capaz de liderar a una selección de nivel medio al muy meritorio quinto puesto del mundo, ¿qué no será capaz de hacer jugando en el Campeón de Europa, protegido por campeones mundiales como Alonso o Kroos y flanqueado por cracks universales como Ronaldo y Bale? Luego viene la parte de la adaptación al nuevo país, una liga diferente, un equipo hecho y demás obstáculos...Pero si la estrella colombiana supera todo eso, y yo creo que lo hará, acabará saliendo rentable.



Todos nos llevamos las manos a la cabeza con los 96 millones de Cristiano o los 75 de Zidane. A día de hoy, no hay un sólo madridista al que Zizou le pareciera caro y todos están de acuerdo en que Ronaldo ya ha salido barato. Y Dios me libre de poner al prometedor futbolista colombiano de, no lo olviden, tan sólo 23 años, a la altura del que considero el mejor goleador del mundo (el portugués) o del tipo al que mejor he visto jugar a este juego (el francés). Pero sólo digo que hay que darle tiempo antes de juzgarlo. Y eso por no hablar de que Florentino no da puntada sin hilo y de que esta operación tiene un importante componente de marketing, pues el muchacho, que además tiene percha y planta, ya ha empezado a rentabilizar su fichaje con una venta de camisetas masiva y sin precedentes antes de siquiera ponerse a las órdenes de Ancelotti para su primer entrenamiento. Madridistas, no lo duden: han hecho una gran operación. Futboleros y seguidores de la liga, de verdad: estamos de enhorabuena.





©Miguel Pérez Duque 2014 Todos los derechos reservados.

lunes, 21 de julio de 2014

FUTBOLISTA CULPABLE, SER HUMANO INOCENTE


"Entrenar con el Liverpool o pisar sus campos de entrenamiento (en el momento de ser sancionado, ahora con el Barcelona). Usar cualquier utensilio deportivo del gimnasio del club. Acudir a cualquier partido nacional o internacional. Acudir a ver partidos de fútbol base u otras ligas. Disputar un partido benéfico. Visitar a niños hospitalizados con el resto del equipo. Entregar trofeos en competiciones de fútbol base. Hablar o presenciar cualquier acto con los aficionados del club. Ejercer cualquier función con permiso del club. Participar en campañas de su club o de la Federación Uruguaya. Participar en eventos con sponsors futbolísticos..."



Estas no son las actividades que durante 4 meses se le prohibirán a un peligroso violador o asesino en serie. Esto es todo lo que tiene vetado Luis Suárez, actual Bota de Oro del Fútbol Europeo, mejor delantero centro del mundo en estos momentos y fichaje estrella del nuevo Barcelona de Luis Enrique. Un futbolista que empezó a hacerse un nombre en el Ajax de Ámsterdam, en donde ganó todos los títulos nacionales posibles y fue elegido mejor jugador de la Eredivisie en su último año, merced a haber sido máximo goleador y máximo asistente (logro, este último, que también consiguió en los dos anteriores). Conquistas que le llevaron a la Premier League, a la que llegó en 2010, un año mágico que coronó como máximo goleador mundial para la IFFHS tras su exitosa participación en la Copa del Mundo de Sudáfrica, en donde Uruguay fue cuarta y él hizo 3 goles en 6 partidos. En 2011, fue Campeón de América con La Celeste, metió 4 goles en 6 partidos y fue elegido mejor jugador del torneo. Dos años después, en 2013, se convirtió en el máximo goleador histórico de la Selección Uruguaya. Y el año pasado, tras ser el que más goles metió y el que más pases de gol dio, demostrando por enésima vez que es mucho más que un goleador, lo nombraron mejor jugador de Inglaterra...






Esta estrella mundial, que sin duda y aunque le costará arrancar acabará triunfando en el Barça, también se verá obligado a pagar 82.000 euros debido a su 'metedura de pata'. Y por último, o para empezar, están los 9 partidos -de los que le quedan 8- en los que no podrá participar con Uruguay, su selección. Por fin una sanción lógica y acorde al 'delito' que cometió. Y podrían ser 12, o 15 o 20. Pero siempre que el castigo estuviese relacionado con la falta en la que incurrió en el campo: se disputaba el último partido de la primera fase del Mundial entre Uruguay e Italia, cuando nuestro protagonista mordió en el hombro a su rival Giorgio Chiellini, que no es precisamente una 'hermanita de la caridad' en el terreno de juego. Un acto tan injustificado, feo y negativo para la imagen del fútbol como pasajero, inofensivo e intrascendente para la salud de la víctima. No ocurre lo mismo con la entrada criminal del francés Matuidi, que rompió la tibia y el peroné al nigeriano Onazi. Chiellini pudo seguir jugando después del mordisco. Onazi tuvo que ser inmediatamente retirado y no volverá a jugar al menos en medio año. No me cabe duda -y me parece bien- de que Luis Suárez está pagando su reincidencia. Ya mordió el año pasado en la liga inglesa con el Liverpool y hace unas temporadas en la holandesa con el Ajax. Y por lo tanto, merecía una sanción dura y ejemplar. En partidos, por supuesto. Y también podían haberle 'tocado el bolsillo' un poco más.






Pero todas estas prohibiciones, muchas desproporcionadas y otras simplemente ridículas, me hacen lanzar las siguientes preguntas al aire: 

¿Qué culpa tenía el Liverpool y tiene ahora el Barcelona del error que cometió su jugador en un encuentro internacional con su selección? ¿No tendrá mucho que ver el hecho de que la víctima fuese un jugador una selección tetracampeona del mundo? ¿Y que el culpable jugase en una bicampeona del mundo, que al mismo tiempo es un país pequeño y por lo tanto tiene una gran repercusión futbolística pero muy poco poder en lo mediático? ¿Qué hubiera pasado si el italiano es el que muerde y el uruguayo es el mordido? ¿Y si es el jugador de la mediocre Nigeria el que rompe la pierna a un futbolista de la gran selección de Francia? ¿Valoran más en la FIFA el acto y sus consecuencias o el nombre de los protagonistas? ¿Entonces por qué no tienen también en cuenta otros comportamientos reincidentes? 


Desde que sigo la Copa Mundial de la FIFA, y me estrené hace 20 años, estas son las jugadas más polémicas que recuerdo:

-USA '94, Tassoti le rompe la nariz a Luis Enrique en el España-Italia (Cuartos de final).

-ALEMANIA 2006, Zidane le da un cabezazo a Materazzi en el Francia-Italia (Final).

-BRASIL 2014, Luis Suárez muerde a Chiellini en el Uruguay-Italia (Primera Fase).



¿Qué tienen en común todas estas acciones? Efectivamente; los de siempre, en todas las salsas...





©Miguel Pérez Duque 2014 Todos los derechos reservados.

lunes, 14 de julio de 2014

LAS ENSEÑANZAS DEL MUNDIAL DE BRASIL 2014


ESPAÑA nos enseñó, para mi pesar, y aunque me duela reconocerlo, me cueste creerlo y siga sin entenderlo, que los equipos también se cansan de ganar en el FÚTBOL. 



ITALIA nos enseñó, para mi regocijo, y van dos mundiales seguidos, que con la camiseta no se le gana a nadie hoy en día en el FÚTBOL.



INGLATERRA nos enseñó, para mi tristeza, que con mucha pasión pero poca organización no se consigue mucho, y que haber inventado el juego hace más de un siglo no pesa nada cuando empieza un partido de FÚTBOL.



PORTUGAL nos enseñó, para mi decepción, que depender de un solo jugador es algo demasiado arriesgado en una competición como el Mundial y en un deporte como el FÚTBOL. 



URUGUAY nos enseñó, para mi admiración, que aunque siempre serán un país pequeño, nunca serán un rival pequeño en el momento de saltar a un campo de FÚTBOL. 



USA nos enseñó, para mi ilusión, que el balompié es tan grande que podría llegar el día en que los deportes americanos se vieran engullidos por el 'soccer' y pasaran a llamarlo FÚTBOL.



MÉXICO nos enseñó, para mi incredulidad, que el partido sólo acaba cuando pita el árbitro y que la fortaleza mental es tan importante o más que la física en este juego llamado FÚTBOL.



ARGELIA nos enseñó, para mi desesperación, que el que ama lo que hace puede sobreponerse al hambre, la sed y el calor, y que incluso se llega a olvidar de esas piedras en el camino cuando está jugando al FÚTBOL.



FRANCIA nos enseñó, para mi confirmación, que un exceso de juventud puede ser tan inadecuado como uno de veteranía, y que como en tantas otras cosas, el término medio y el equilibrio es el ideal para competir en el FÚTBOL.



BÉLGICA nos enseñó, para mi esperanza, que el que tuvo retuvo y que donde hay amor por el juego siempre cabe la posibilidad de que surja una generación que vuelva a ilusionar a un país aficionado al FÚTBOL.


COSTA RICA nos enseñó, para mi sorpresa, que a veces se consigue más con ilusión que con los mejores jugadores y que nada es imposible en el FÚTBOL.



COLOMBIA nos enseñó, para mi alegría, que en el fondo esto es un juego, que hay que salir a divertirse y que jugar al ataque es la mejor manera de disfrutar de este invento llamado FÚTBOL. 



BRASIL nos enseñó, para mi alivio, que por mucho que haya que tener en cuenta la historia y que el anfitrión siempre se vea favorecido, los equipos con malas artes suelen verse castigados en algún momento de los torneos de FÚTBOL.



HOLANDA nos enseñó, para mi satisfacción, que es mejor tener un entrenador, unos jugadores y un estilo adaptables, antes que unos irrenunciables a la hora de competir en el FÚTBOL.



ARGENTINA nos enseñó, para mi desolación, que los 'huevos' y la fe, a pesar de ser muy importantes en cualquier aspecto de la vida, no siempre son suficientes para triunfar en el FÚTBOL.



ALEMANIA nos enseñó, para mi consuelo, que aunque no haya una fórmula matemática para ganar, tener una plantilla compensada, un sistema equilibrado y jugar como un equipo es el camino más corto hacia la victoria en el FÚTBOL.



Y EL MUNDIAL nos enseñó, para mi felicidad, que más allá de la historia, las sedes, los estadios, las reglas, la táctica, la estrategia, los entrenadores o los jugadores, hay una serie de intangibles que convierten en El Deporte Rey y hacen mágicamente imprevisible al FÚTBOL.



©Miguel Pérez Duque 2014 Todos los derechos reservados.